La fisura en la unidad priista

Fernando Alberto Crisanto/El Sol de Puebla
.

El próximo domingo 24 de enero, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) publicará la convocatoria para elegir candidato a la gubernatura de Puebla. Todo indica que el registro oficial de una sola aspirante, Blanca Alcalá, se llevará a cabo el miércoles 3 de febrero.

Diez días es el plazo para cicatrizar las heridas que el proceso de selección interna generó en el único precandidato que se negó a firmar el Acuerdo de Unidad por el Futuro de Puebla, Javier López Zavala.

El martes pasado en las oficinas del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) se llevó a cabo la reunión del presidente priista, Manlio Fabio Beltrones, con 10 precandidatos poblanos -al final fueron once porque el sonorense le pidió a Guillermo Deloya que estampara su rúbrica en el documento- para presentar ante ellos el diagnóstico detallado que tienen en el partido de la situación política que se vive en el estado y para escuchar sus posiciones en torno a la nominación.

Para entonces era público y notorio que todos conocían que la decisión del Presidente Enrique Peña Nieto, el verdadero Jefe del PRI, favoreció a la senadora Blanca Alcalá y por ello fue la última en tomar la palabra para resumir la posición de sus compañeros.

Beltrones instruyó que se integrara la mesa de trabajo con personalizadores en estricto orden alfabético e invitó a los poblanos a fijar sus posiciones, empezando con Juan Manuel Vega Rayet para concluir con la futura candidata al gobierno poblano.

Concluyeron los presentes que todos avalaron la propuesta de Unidad, cuyo acuerdo habían firmado antes de la llegada de su presidente nacional.

Sólo López Zavala no lo hizo y en su explicación en la mesa expresó razones, aunque nunca dijo explícitamente frente a Beltrones que él no avalaba con su puño y letra el documento.

Ante los otros precandidatos priistas al gobierno del estado, el perdedor de las elecciones de 2010 señaló que la firma del acuerdo no garantizaba la unidad y recordó que él vivió en los hechos hace seis años vacíos y traiciones; seguramente de alguno o alguna de los presentes, pero no dio nombres ni apellidos. Para él su palabra era suficiente.

En entrevista con Mónica Camacho, publicada ayer en La Jornada de Oriente, López Zavala no descartó la posibilidad de registrarse y romper con el compromiso de la candidatura única, que fue el objetivo de la convocatoria beltronista.

A la pregunta de si por no firmar rechazaba el acuerdo de la candidatura de unidad, respondió:

"Creo que vamos a estar de acuerdo cuando se nos diga quién puede encabezar. Ahora no se ha dicho ningún nombre, solamente el tema a tratar fue la publicación de la convocatoria. Esperemos que se publique la convocatoria, igual yo me registro, igual otros se registran. No podemos adelantarnos a los hechos".

Le explicó a la reportera que su negativa a firmar fue por considerar el acuerdo "innecesario", ya que en 2010 firmaron un documento similar para respaldar su candidatura a gobernador, pero muchos de sus compañeros "le dieron la espalda durante la elección, mientras otros que nunca estuvieron contemplados en el pacto apoyaron su postulación" y sólo mencionó como quiénes lo ayudaron a Alejandro Armenta, Juan Carlos Lastiri y Juan Manuel Vega Rayet.

El chiapaneco poblanizado no es un político más que aspire a la gubernatura de Puebla.

Además, todo el trabajo que realizó para ganar la nominación en 2010, sus permanentes giras al interior del estado en los últimos meses le han permitido integrar una red de respaldos que puede arrebatarle puntos a la candidata priista.

No logrará el registro en el PRI y por ello dejó abierta la posibilidad de buscar la nominación al gobierno de Puebla a través de un partido local, como Pacto Social de Integración, que cuenta con presidentes municipales afiliados y representación en el Congreso.

Entre los cuatro y siete puntos porcentuales que puede arrebatarle a la priista se fincaría una derrota para el PRI de Beltrones.

A partir de esta fecha y hasta el 3 de febrero próximo el riesgo de que la unidad del PRI se fisure es latente.

Primero con la búsqueda de un registro que le negarán porque la convocatoria tiene dedicatoria, y ante ese rechazo, la aceptación de una candidatura que le reste votos indispensables a su partido.

Esa es la ruta que perfiló López Zavala al negarse a firmar el Acuerdo de Unidad por el Futuro, y el riesgo para Alcalá que debe estar muy ocupada en evitar que su contrincante en las precandidaturas al gobierno hace seis años ni ninguno de los firmantes del martes pasado le hagan vacío, porque como ella misma dijo: sólo unidos ganan.

DE LAS ANÉCDOTAS

QUE SE CUENTAN

Javier López Zavala fue el último de los precandidatos al gobierno de Puebla que entró a la Sala de presidentes del PRI nacional, minutos antes de las 12 del día.

Todos fueron convocados a las 10:45 y fueron llegando poco a poco.

Hubo nerviosismo por su ausencia.

Le llamaron por teléfono.

El candidato de hace seis años comentó que estaba en Sanborns, cruzaría la calle y llegaría en un momento.

Minutos que para algunos de los presentes fueron eternos.

Finalmente llegó y se le acercó el delegado del CEN priista, Rogelio Cerda, quien le pidió que firmara los cinco juegos del Acuerdo de Unidad por el Futuro de Puebla.

López Zavala lo empezó a leer y se negó a estampar su firma.

Discutió cortésmente con el regiomontano Cerda, hasta que se abrió la puerta y entró Beltrones saludando y abrazando a los poblanos.

Ni el delegado ni el precandidato le dijeron que faltaba la firma de uno de los presentes.

Empezó la larga reunión y el presidente nacional del PRI se despidió confiando en la unidad, esa que hasta hoy tiene una fisura.

http://www.oem.com.mx/elsoldepuebla/notas/n4059934.htm

[email protected]

[email protected]

Twitter: @fercrisanto

Facebook: Fernando Alberto Crisanto