Abandonados en las calles encontraron un hogar en asilo

Los abuelitos son parte de las celebraciones navideñas, pero para las personas de la tercera edad del asilo Vivir de Amor ubicado en Cholula es distinto, pues fueron olvidados por sus familiares, pero no en este sitio, sino en las calles.
Ellos fueron abandonados por sus hijos, hermanos, parejas y demás familiares. Ninguno de éstos se interesó por su destino, ni por dónde vivirían; qué podrían comer o dónde se protegerían del frío. Tan sólo las vialidades de la entidad se convirtieron en su hogar.
Tal es el caso de Margarita Cuaxiola Juárez, quien vivió mucho tiempo en las calles de Cholula recogiendo basura como latas, cartón y botellas de plástico para venderlas. Afirma recordar pocos detalles de su vida y al tratar de traerlos una vez más a su mente, derrama sus lágrimas.
Comenta que ha olvidado su edad, que en algún momento tuvo una pareja e hijos, pero ahora que en su cabellera comienza a abundar el tono blanco no puede recordar con claridad. Su esposo la abandonó para irse con otra persona y con el paso de los años ocurrió lo mismo con su descendencia.
Cuaxiola Juárez narra que cuando era joven disfrutaba de este periodo navideño, aunque era pobre, pues a los 14 años ya laboraba y le decía a su mamá, “no tengo dinero pero se puede ayudar un poco con esto” al entregarle algunas monedas.
Ahora que está en el asilo, en el cual tiene poco más de un año, declara que también disfruta pasar los festejos pues aquí recibe la atención que no tenía de otras personas, aunque admite, desearía volver a ver a sus hijos en estas fechas.
Algo similar ocurre con María Asunción Mendoza Vargas de 75 años, quien si bien no pernoctaba en las calles a diferencia de otros de sus compañeros, sólo tenía un cuartito donde dormir, pero al enfrentar dificultades para pagar este espacio y con la ayuda que le ofrecieron, decidió trasladarse a Vivir de Amor, pues su pareja murió hace ocho años aproximadamente y su hija se deshizo de ella.
Mendoza Vargas comenta que sí le gustaría ver a su hija; sin embargo, no desea llamarla para que vaya en su búsqueda, pues sería una forma como de obligarla o forzarla a algo de lo que nunca ha tenido intención, es decir, pasar tiempo con ella.
“Yo no quiero nada a la fuerza”, afirma Asunción, pues si su hija tuviera interés lo habría demostrado desde la muerte de su padre hace ocho años, indicó, pero nunca lo ha demostrado a pesar del paso de los años.
Asimismo, explica que prefiere compartir momentos con sus demás compañeros quienes también han sufrido abandono y es justo con ellos con quienes festeja la Navidad, con una cena, juegos como dominó así como el reparto de aguinaldos.
A su vez, Yesenia López Hernández, encargada de la procuración de fondos de Vivir de Amor, explicó que este espacio funciona desde el 2001. Se enfoca a albergar a personas de la tercera edad que no tienen familiares responsables y deambulan por las calles.
Desde ese año y hasta la fecha han atendido a alrededor de 50 personas de la tercera edad, pues sólo se tiene capacidad para 20 de manera simultánea. Las personas beneficiadas deben de tener más de 50 años y vivir las condiciones antes expuestas.
Para poder mantener el sitio, los habitantes realizan manualidades, las cuales son puestas a la venta para obtener recursos y así mantener el asilo.
De manera adicional se reciben donaciones en especie y económicas a través de la cuenta de BBVA Bancomer 00132279703, finalizó López Hernández.
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