Encuentra en los rebozos de Cuetzalan la manera de trascender
Sociabilizar el arte y la cultura es su deseo, contribuir al desarrollo comunitario su objetivo y Acervo, su propia compañía de comercialización virtual de rebozos de Cuetzalan, la estrategia de Ingrid Gutiérrez Ameca.
Hace cuatro años, cuando apenas contaba 21 de edad, un proyecto escolar al estudiar arquitectura en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) le expuso la oportunidad de emprender su propia empresa de productos artesanales para desarrollar su pasión: la de promover la transmisión de la historia y la cultura.
Durante algunos meses, trabajó la idea, la integró en un modelo de negocio, que según ella, estaba listo para iniciar su propia firma, hasta que lo presentó en un concurso de innovación empresarial el año pasado, "y lo destrozaron", recuerda.
La experiencia fue amarga y frustrante pero no equivocada, porque ella misma reconoce que aquel día, nació Acervo.
De las críticas, Ingrid comprendió que estaba errada en su oferta de productos, la mayoría diseñados por ella y unos meses después en un viaje a Oaxaca, la visita con un artesano que fabricaba y teñía sarapes y tapetes con la misma técnica que en la época prehispánica, la llevó a integrar su nuevo proyecto.
"Entendí que yo no podía competir con eso y que más bien tenía que ser el escaparate para exponer todo ese trabajo", agrega.
Luego, emprendió la búsqueda de los artesanos y productos con los que pudiera Acervo tomar forma y Sabino, uno de sus socios, en un viaje a Cuetzalan encontró la clave: rebozos tejidos.
Para Ingrid, el tejido con telar de cintura, una técnica ancestral que conjuga el trabajo de manos y cuerpo de las mujeres y que exige semanas o meses practicar para la elaboración de un rebozo, es un claro ejemplo de la fusión del arte y la cultura, pero además, es para ambas partes, una oportunidad al futuro.
Por fortuna añade, un grupo de mujeres artesanas comprometidas y productivas, integradas en una empresa de servicios ecoturísticos y productos tradicionales, Masehual, sostienen y honran el Acervo.
"Más que una forma de expresión, las mujeres de esta comunidad ven a su arte y a su don, como la profesión que les permite subsistir y por ello, le brindan un profundo respeto, así como nosotros a ellas", continúa.
La alianza de Masehual y Acervo se concretó a principios de este año con la tienda en línea www.acervo.me y con ella también la misión de Ingrid, la que resume en el slogan de la firma: Cultura Viva.
"UNA PRENDA COMÚN PERO
CON EL TOQUE DE CULTURA"
Para Ingrid, el arte y la cultura son valores naturales, que transformados en un rebozo, no tienen por qué ser glamorosos sino habituales.
"No tiene que ser una prenda que portes en ocasiones especiales, en una noche mexicana, cuando quieres proyectar una imagen muy mexicana o cuando estás en el extranjero o porque es producto de un reconocido diseñador de modas, sino una prenda común pero con el toque de cultura", abunda.
Para lograrlo, Ingrid emprendió hace unos meses, una estrategia de comercialización nueva, basada en un simple experimento, pedir a la gente que circulaba por la plaza de Coyoacán que usara un rebozo.
El resultado fue, resalta, que el rebozo sentó bien a todos, a los de look casual en pantalón de mezclilla, a los formales de traje sastre y hasta los relajados de pants.
"Se me ocurrió... pero con eso comprobamos que puede ser una prenda de moda contemporánea casual", añade.
Con esta nueva estrategia, Ingrid cree que está un paso delante de lograr que los rebozos sean una prenda apreciada y común en el guardarropa de toda la gente.
"Queremos que cuando alguien porte uno de nuestros rebozos y alguien más lo vea y pregunte, esa persona conteste: 'gracias, la hicieron artesanas de Cuetzalan y la produjeron en dos semanas'", completa.
A la fecha, los rebozos tradicionales de Cuetzalan, producidos por las artesanas de Masehual y comercializados por Acervo, están a la venta en la tienda en línea dewww.acervo.me y ya son portados por varias mujeres y hombres en el país.
"FALLAS CUANDO PIERDES TU
CAPACIDAD DE EVOLUCIONAR"
Ser ecuánime en los buenos momentos y fuerte en los difíciles ha sido para Ingrid, la tarea más compleja como directora general de Acervo.
Desde el concurso en el que le echaron abajo su primera idea de negocio, hasta comprender cómo funciona una tienda virtual, ofrecer garantías de confianza y seguridad para los clientes y desarrollar las estrategias de comercialización y posicionamiento, la formación de empresarial de esta joven ha ido de reto en reto.
"Ha sido bastante difícil, no es como se suele pensar al emprender un negocio que todo es fácil y que se es súper feliz todo el tiempo, no", admite.
Pero luego ella misma reconoce que sin las malas experiencias, un negocio, cualquiera que sea, está condenado al fracaso.
"No fallas cuando te equivocas, fallas cuando pierdes tu capacidad de evolucionar", alecciona.
La posibilidad de reconocer que algo puede y quizá deba cambiar, sostiene, también es clave, pues una sola percepción, concentrada, puede entorpecerlo todo.
"Aprendí que cuando llega la frustración, hay que alejarse un poco, tomar un poco de distancia, porque si no te vicias", comenta.
Además considera, combinar su vocación empresarial con un tiempo propio, el apoyo familiar y la práctica de su pasión, la arquitectura, en un despacho particular, completan su vida.
El tiempo que dedica cada mañana a correr 5 kilómetros, define su rutina más preciada, "porque es mi momento de relajación, de meditación, porque no pienso en nada más, es un espacio sólo para mí", explica.
Y su familia, su padre que ha invertido en el negocio, la motivación de su madre, el acompañamiento de su hermano y el optimismo de su hermana menor, son su otro motor.
Con las lecciones y el apoyo de los suyos, Ingrid confía en que pronto pueda abrir centros de distribución de rebozos y además que en cinco años, Acervo extienda su oferta a pulseras, manteles y artículos de decoración de interiores con la que www.acervo.me se convierta en la más grande tienda virtual de productos artesanales y de alto valor cultural.
