Ofrecen alternativa ante apagón analógico

En medio de la crisis económica que afecta al país y con su poder adquisitivo mermado, cada familia en Puebla sin acceso a televisión de paga tendrá que invertir como mínimo mil pesos para no quedarse sin señal en su televisor el próximo 17 de diciembre, fecha en la que está planeado el llamado "apagón analógico". 

Se trata del costo más económico que ofrecen los técnicos por la colocación de un decodificador a un televisor con señal análoga para que transmita la nueva imagen digital, concepto al que refiere el llamado "apagón". 

El adelanto de la fecha de inmediato causó incertidumbre entre técnicos y usuarios. Quienes se ganan el sustento diario con la reparación de televisores consideran que es preferible pagar por un decodificador de 650 pesos que adquirir una televisión digital con un tiempo de vida menor al de un aparato análogo. 

A la inversión anterior se suma la mano de obra cercana a los 400 pesos, lo que suma mil 50 pesos. Sin embargo, a esta cantidad se agregaría la adquisición de una antena aérea si el usuario carece de ella, con costo de 300 pesos. Mil 350 pesos en total. 

Raúl Carrera Arista, dueño de un taller ubicado en la avenida 11 Poniente en el Centro Histórico, sugiere a sus clientes la compra de un decodificador de entre 600 a mil 200 pesos para no quedarse sin señal.

Considera que el apagón podría aumentar la demanda de colocación de estos aparatos que se consiguen en las tiendas departamentales, pues resaltó que la crisis no da para que las familias adquieran pantallas digitales. 

"Un padre con bajos recursos dejaría sin comer a su familia por hacer este gasto. Conviene más un televisor porque hay pantallas chinas desde mil 500 pesos que prácticamente son desechables", expuso desde la perspectiva de un usuario. 

En la plática con El Sol de Puebla destacó que el periodo de vida de un televisor análogo es de hasta 10 años, el doble que el de una pantalla de plasma. 

Sin embargo, la desventaja del aparato análogo es que ante la innovación tecnológica cada vez escasean más las refacciones necesarias para su reparación. 

Para este técnico con décadas de experiencia no existe duda. En su opinión, el gobierno federal agilizó la convergencia hacia lo digital con el objetivo de beneficiar a las grandes empresas de televisión y a las trasnacionales de electrónicos. 

"Ahora sacan spots. Con eso espantan a la gente. Si realmente al gobierno le importa la población deberían dar uno o dos años más porque no hay dinero", agregó. 

Germán Moreno Rojas, propietario de un taller en la avenida 12 Oriente, coincidió en que la solución más económica al "apagón analógico" es el decodificador. 

El técnico sugiere hacerlo con televisiones de 21 pulgadas hacia arriba debido a la calidad de la imagen, así como para asegurar una mediana duración de vida, en función de que el aparato tiene años de uso. 

"A cualquier televisión análoga se le puede hacer la adaptación. La economía no está para hacer una inversión mayor. Conviene hacerlo con pantallas de grandes dimensiones", subrayó. 



INGRESOS MERMADOS POR AVANCE TECNOLÓGICO

En entrevista con El Sol de Puebla los dueños de cinco talleres de reparación de electrodomésticos reconocen que los ingresos en sus negocios han bajado hasta en un 60 por ciento por el crecimiento vertiginoso de la innovación tecnológica.

Las ganancias se mermaron de un año a la fecha, desde que se anunció el cambio a la televisión digital y los usuarios con cierta holgura económica adquirieron pantallas de plasma, con costos en el mercado que van desde los mil 500 hasta más de 30 mil pesos. 

"Los ingresos han bajado hasta en un 60 por ciento. Antes, la reparación de una televisión ascendía a los 700 pesos pero ya no se encuentran las refacciones de los televisores. Una pantalla cuando se descompone el costo es de mil 200 o más lo que equivale al costo del aparato", sostiene Ignacio Cuenca Mendoza, propietario de un taller ubicado en la avenida 11 Poniente.

Y es que subrayó que la reparación incluye la adquisición de "tarjetas", es decir, circuitos electrónicos que las marcas en ocasiones diseñan para una pantalla en particular, lo que dificulta su adquisición en el mercado. 

Aunque confió que ante la cercanía del llamado "apagón analógico" podría incrementar su trabajo con la colocación de los codificadores a aparatos análogos, el entrevistado manifestó que es relativa la inversión en este dispositivo en comparación con la compra de una pantalla de plasma. 

"Si compra el descodificador se invierten 600 pesos más la mano de obra pero puede ser que el televisor dure solo tres meses", expuso.

Las ganancias de Raúl Carrera también han disminuido entre 50 y 60 por ciento, ya que el costo de reparación de una pantalla es elevado, por lo que la gente prefiere comprar otros aparatos.

"La tecnología ha avanzado bastante. Cuando se descompone una pantalla se buscan las piezas entre los huesos de otras. No es fácil encontrar las tarjetas. Las marcas no comercializan las piezas por separado porque no les conviene". 

Por separado, Germán Moreno subrayó que la gente opta por desechar sus televisores análogos y por la compra de pantallas digitales, muchas de estas desechables. 



EL REGRESO A LA TELEVISIÓN COMUNITARIA

Gloria Aguilar Campos tiene dos posiciones. La de encargada de un modesto taller de reparación de electrónicos y la de una usuaria.

En ambos casos sobresale el tema económico, debido que por la crisis se redujo el número de personas que acuden a su negocio ubicado en la 18 Poniente a reparar un televisor. Incluso hay un cliente que en cinco meses no ha recogido su aparato ya reparado. 

Como usuaria carece de los recursos económicos para colocarle un decodificador a su televisor, por lo que recuerda los años en que las familias compartían las transmisiones.  

"Antiguamente no todos tenían una televisión en casa. Tal vez vuelva a funcionar que la familia que tenga una televisión en casa la comparta, mientras otras familias juntan para una pantalla", manifestó. 

En contraste, el taller de Marisol Villafaña, ubicado en la avenida 11 Poniente casi esquina con 16 de Septiembre, cuenta con más de una decena de pantallas formadas en fila en espera de ser reparadas.

La joven técnica reconoce que la tecnología obligó que su negocio convergiera al mundo digital. Pese a la realidad económica es raro en su negocio observar una televisión análoga aunque la reparación de las pantallas de plasma sea costosa.