ORIENTAL, Pue.- Un trozo de alambre de espino sobre un tubo de drenaje ya roto resguarda, más de seis años después de su inauguración, la entrada a La Célula, el llamado nodo intermodal logístico que prometía convertirse en la esperanza económica de este municipio poblano y sus alrededores.
Las cámaras de seguridad, sujetas cada pocos metros en los altos muros, han cedido su labor a varias piedras colocadas en los accesos vehiculares del perímetro. La conexión de una de las casetas de vigilancia a la batería de un auto varado parece indicar la reciente presencia de un guardia de seguridad. Dos perros son, sin embargo, la única comitiva de bienvenida a este "puerto seco" dominado por estructuras de cemento blanco y gris.
Quizá la dureza de este material de construcción sea la explicación más plausible del buen estado en el que, según una primera impresión, parece sobrevivir La Célula. Sin apenas grietas, se mantiene el área de ingreso de los vehículos, hasta donde se planeaba que llegaría la mercancía de compañías interesadas en el proyecto.
"Estamos listos para empezar a recibir a las empresas que generen empleos para los jóvenes y aquí están los hechos, inversiones por más de 300 millones de pesos para crear 500 empleos tan sólo para la construcción", destacó en enero de 2009, durante la inauguración formal de La Célula, el entonces gobernador Mario Marín Torres. "Y esto es sólo el inicio de lo que esperamos sea un gran polo de desarrollo como lo veremos en los próximos meses y años".
DETERIORO Y VANDALISMO
Polvo, polillas muertas, vidrios rotos y casquillos de escopeta dispersados entre la maleza dibujan mejor el retrato actual de este complejo industrial, comercial y de servicios. Envases de refrescos, bolsas de papas fritas e incluso una bota abandonada guían entre heces de animales al visitante hasta el área de oficinas. Restos de cableado y un equipo de video fueron los objetos que sobrevivieron a un aparente robo en una de las salas de esta zona, que se cobró la rotura de dos puertas de cristal.
En el interior de La Célula hay bombillas de apariencia nuevas pero no hay electricidad. Las tomas de agua potable están carcomidas por el óxido pero algunos grifos, aquellos que sobrevivieron al tiempo, todavía alcanzan a suministrar unas gotas de líquido. La mayoría de los enchufes se mantienen relucientes pero el pasto ha invadido los huecos del suelo donde se colocaron algunas luces ornamentales.
El mantenimiento ha impedido que el deterioro sea mayor. Montones de desechos electrónicos están apilados obedientemente en rincones, los troncos secos de las palmeras que adornaban las entradas descansan apartados de los carriles e incluso alguien tuvo el cuidado de apagar los restos de una lumbre en uno de los jardines ya estropeados.
Estas labores, realizadas probablemente por el ausente guardia de seguridad, podrían abaratar la reactivación del espacio, que pretende ahora la administración estatal encabezada por Rafael Moreno Valle Rosas.
Antes de que finalice el sexenio, informó el mandatario poblano el pasado jueves durante una gira de trabajo por Oriental, se buscará atraer inversiones y dar uso a La Célula, considerada como un "elefante blanco" desde poco después de su inauguración.
"Yo sé que aquí en Oriental vinieron a engañarlos, les prometieron que iba a estar instalado un gran desarrollo industrial con La Célula, eso es lo que sucedió el sexenio pasado y yo sí tengo memoria, yo sí me acuerdo cómo vinieron a prometerles, cómo vinieron a comprar la tierra muy barata a los campesinos, que generosamente aceptaban entregar sus tierras a cambio del desarrollo y de las oportunidades que iba a haber para sus hijos", rememoró
ESPERABAN UN EMPLEO QUE NUNCA LLEGÓ
Carlos Mendoza, vecino del municipio, también se acuerda. Fue entonces, poco después de la inauguración, cuando se planteó abandonar su oficio de tamalero por la posibilidad de un empleo en La Célula, "de barrendero, de lo que fuera, decían que habría harto trabajo".
El paso de los meses confirmó que ninguna compañía apostaría por el proyecto y condenó al poblano a más de un lustro dedicado a la venta de tamales y jugos por las calles de la cabecera municipal. "Ya hay inversión pero en San José Chiapa, aquí no han hecho nada", se quejó. "¿Para qué ahora? Hasta que no lo veamos, no lo creeremos".
Esta incredulidad, compartida por varios habitantes de Oriental, se forjó por las recurrentes noticias y rumores sobre nuevas iniciativas para recuperar La Célula y detonar económicamente Oriental. Ya en 2012, el entonces titular de la Secretaría de Competitividad, Trabajo y Desarrollo Económico (Secotrade), Pablo Rodríguez Regordosa, anunció que, antes de que finalizara ese año, se concretarían inversiones.
Poco antes, representantes poblanos de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) habían recomendado al Gobierno del estado dar un enfoque agroindustrial a La Célula, que entonces llevaba ya años abandonada.
En septiembre del año pasado, Moreno Valle Rosas informó que dos empresas, dedicadas al desarrollo de parques industriales y a la fabricación de recursos fotovoltaicos, mantenían el interés de instalarse en el complejo, después de que Granjas Carroll analizase y desechase dicha posibilidad.
"Habían dicho mucho trabajo, pero nunca supimos después por qué ya no", resumió años de espera doña Vicky, desde su local de venta de semillas, decepcionada por la ausencia de empleos en el municipio para "los más jóvenes". "Prometen, prometen pero nunca llega nada".
Las cámaras de seguridad, sujetas cada pocos metros en los altos muros, han cedido su labor a varias piedras colocadas en los accesos vehiculares del perímetro. La conexión de una de las casetas de vigilancia a la batería de un auto varado parece indicar la reciente presencia de un guardia de seguridad. Dos perros son, sin embargo, la única comitiva de bienvenida a este "puerto seco" dominado por estructuras de cemento blanco y gris.
Quizá la dureza de este material de construcción sea la explicación más plausible del buen estado en el que, según una primera impresión, parece sobrevivir La Célula. Sin apenas grietas, se mantiene el área de ingreso de los vehículos, hasta donde se planeaba que llegaría la mercancía de compañías interesadas en el proyecto.
"Estamos listos para empezar a recibir a las empresas que generen empleos para los jóvenes y aquí están los hechos, inversiones por más de 300 millones de pesos para crear 500 empleos tan sólo para la construcción", destacó en enero de 2009, durante la inauguración formal de La Célula, el entonces gobernador Mario Marín Torres. "Y esto es sólo el inicio de lo que esperamos sea un gran polo de desarrollo como lo veremos en los próximos meses y años".
DETERIORO Y VANDALISMO
Polvo, polillas muertas, vidrios rotos y casquillos de escopeta dispersados entre la maleza dibujan mejor el retrato actual de este complejo industrial, comercial y de servicios. Envases de refrescos, bolsas de papas fritas e incluso una bota abandonada guían entre heces de animales al visitante hasta el área de oficinas. Restos de cableado y un equipo de video fueron los objetos que sobrevivieron a un aparente robo en una de las salas de esta zona, que se cobró la rotura de dos puertas de cristal.
En el interior de La Célula hay bombillas de apariencia nuevas pero no hay electricidad. Las tomas de agua potable están carcomidas por el óxido pero algunos grifos, aquellos que sobrevivieron al tiempo, todavía alcanzan a suministrar unas gotas de líquido. La mayoría de los enchufes se mantienen relucientes pero el pasto ha invadido los huecos del suelo donde se colocaron algunas luces ornamentales.
El mantenimiento ha impedido que el deterioro sea mayor. Montones de desechos electrónicos están apilados obedientemente en rincones, los troncos secos de las palmeras que adornaban las entradas descansan apartados de los carriles e incluso alguien tuvo el cuidado de apagar los restos de una lumbre en uno de los jardines ya estropeados.
Estas labores, realizadas probablemente por el ausente guardia de seguridad, podrían abaratar la reactivación del espacio, que pretende ahora la administración estatal encabezada por Rafael Moreno Valle Rosas.
Antes de que finalice el sexenio, informó el mandatario poblano el pasado jueves durante una gira de trabajo por Oriental, se buscará atraer inversiones y dar uso a La Célula, considerada como un "elefante blanco" desde poco después de su inauguración.
"Yo sé que aquí en Oriental vinieron a engañarlos, les prometieron que iba a estar instalado un gran desarrollo industrial con La Célula, eso es lo que sucedió el sexenio pasado y yo sí tengo memoria, yo sí me acuerdo cómo vinieron a prometerles, cómo vinieron a comprar la tierra muy barata a los campesinos, que generosamente aceptaban entregar sus tierras a cambio del desarrollo y de las oportunidades que iba a haber para sus hijos", rememoró
ESPERABAN UN EMPLEO QUE NUNCA LLEGÓ
Carlos Mendoza, vecino del municipio, también se acuerda. Fue entonces, poco después de la inauguración, cuando se planteó abandonar su oficio de tamalero por la posibilidad de un empleo en La Célula, "de barrendero, de lo que fuera, decían que habría harto trabajo".
El paso de los meses confirmó que ninguna compañía apostaría por el proyecto y condenó al poblano a más de un lustro dedicado a la venta de tamales y jugos por las calles de la cabecera municipal. "Ya hay inversión pero en San José Chiapa, aquí no han hecho nada", se quejó. "¿Para qué ahora? Hasta que no lo veamos, no lo creeremos".
Esta incredulidad, compartida por varios habitantes de Oriental, se forjó por las recurrentes noticias y rumores sobre nuevas iniciativas para recuperar La Célula y detonar económicamente Oriental. Ya en 2012, el entonces titular de la Secretaría de Competitividad, Trabajo y Desarrollo Económico (Secotrade), Pablo Rodríguez Regordosa, anunció que, antes de que finalizara ese año, se concretarían inversiones.
Poco antes, representantes poblanos de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) habían recomendado al Gobierno del estado dar un enfoque agroindustrial a La Célula, que entonces llevaba ya años abandonada.
En septiembre del año pasado, Moreno Valle Rosas informó que dos empresas, dedicadas al desarrollo de parques industriales y a la fabricación de recursos fotovoltaicos, mantenían el interés de instalarse en el complejo, después de que Granjas Carroll analizase y desechase dicha posibilidad.
"Habían dicho mucho trabajo, pero nunca supimos después por qué ya no", resumió años de espera doña Vicky, desde su local de venta de semillas, decepcionada por la ausencia de empleos en el municipio para "los más jóvenes". "Prometen, prometen pero nunca llega nada".
