Taxistas que sobrevivieron al ataque refutan la verdad histórica de PGR

Paris Martínez/Animal Político
.

La “verdad histórica” de la Procuraduría General de la República (PGR) sobre los hechos del 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, no sólo tiene inconsistencias y debilidades en torno a la forma en que supuestamente fueron secuestrados, asesinados y calcinados los 43 normalistas de Ayotzinapa, sino también acerca de losataques con arma de fuego que perpetraron fuerzas de seguridad en contra de la población civil que intentaba salir de la ciudad.

Según la versión de la PGR, los futbolistas del equipo Avispones y los tripulantes de dos taxis fueron acribillados por policías municipales que circulaban por la vía principal de Iguala a bordo de dos patrullas, quienes abrieron fuego contra sus vehículos al confundirlos con los normalistas a los que perseguían.

Sin embargo, sobrevivientes de este ataque descartaron que la agresión fuera accidental, producto de una supuesta confusión, y aseguraron que, por el contrario, se trató de una emboscada planificada, dirigida conscientemente contra la población civil no relacionada con la presencia de normalistas en Iguala.

Según Aureliano García y Enrique Hernández –conductores de los dos taxis atacados frente al Palacio de Justicia municipal–, la agresión no fue realizada por los tripulantes de dos patrullas que circulaban por la vía principal de Iguala, como afirma la PGR, sino por tiradores parapetados previamente a ambos costados de la carretera, ocultos entre los arbustos, quienes actuaron de forma coordinada, disparando desde distintos puntos de la carretera.

El ataque del que fueron víctimas estos conductores fue denominado por la PGR como “Tercer evento” de la “verdad histórica” –dada a conocer por el exprocurador Jesús Murillo Karam–, el cual, según la versión de las autoridades, inició a las 23:20 horas (es decir, luego de que ya se habían consumado distintas agresiones contra alumnos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa esa misma noche).

A decir de la PGR, este “Tercer evento” se dio cuando “policías (a bordo de dos patrullas) buscaban a estudiantes sobre la vía principal (del municipio) y detectan un camión Volvo gris, placas 434 RK9, de la empresa Castro Torus, que era ocupado por el equipo de futbol Avispones de Chilpancingo, disparándole sin mediar palabra, matando a dos tripulantes, (mientras que) balas perdidas matan a un civil más que circulaba a bordo de un taxi”.

La persona que falleció iba a bordo del taxi que conducía el señor Enrique Hernández y, según su testimonio, el ataque no inició cuando pasó por la zona el autobús de los Avispones, sino varios minutos antes, cuando los agresores comenzaron a disparar contra todo vehículo particular que intentaba salir de Iguala.

“A nosotros nos dispararon antes que los Avispones llegaran ahí –afirma el taxista, quien recibió un disparo de arma larga en el hombro, mientras que su pasajera fue impactada en el rostro–. Pasaban de las 11 de la noche, y esa (el Palacio de Justicia de Iguala) es una zona muy oscura, no hay iluminación, y los atacantes se cobijaron en la oscuridad de la noche. Estaban emboscados en la carretera, esperando en los costados, para atacar desde ahí… mi carro tuvo tiros por todos los ángulos, entonces sí, yo creo que ya estaban ahí, esperando para atacar”.

El taxi de Enrique recibió 50 disparos en todos los ángulos de su carrocería, a pesar de que nunca se cruzó con las dos patrullas que supuestamente perpetraron la agresión.

¿El ataque no inició desde patrullas, directamente contra los Avispones, sino que era desde los arbustos, y generalizado contra los vehículos de la zona?

Así es, tu servidor, junto con la señora que iba en el taxi, llegamos antes que los Avispones. Inclusive, luego de que nos dispararon, yo salí del auto, e intenté parar algún vehículo que viniera pasando, y fue cuando vi que se acercaba el autobús de los futbolistas. Yo les hice señas para que se detuvieran, les grité pidiendo auxilio, pero el autobús no se detuvo, casi me arrolló, y se siguió derecho… entonces yo corrí de vuelta al taxi y ayudé a salir a la señora, que estaba en el asiento trasero. Ella se desplomó en el pavimento, moviendo la cabeza, como diciéndome que no podía caminar, y entonces se escuchan los disparos, que eran ahora sí para parar el camión (de los Avispones), les dispararon una serie de ráfagas, y yo no tuve otra opción que correr, para poder salvar mi vida, y la señora quedó en el asfalto.

Aureliano García, otro taxista que también circulaba por la salida de Iguala, confirma esta versión.

“Iba yo por la carretera –asegura– y no me dispararon desde la avenida (como señala la “verdad histórica”) sino que me dispararon desde unos bordos que están al lado de la carretera. Ahí me dispararon primero, pero yo seguí avanzando, quizás 20 o 30 metros más, y entonces, del borde de la carretera, me salieron otras personas, que estaban escondidas en la maleza, y me empezaron a disparar nuevamente, pero ahora de frente”.

Debido a la oscuridad y a los reflejos a contraluz que generaron los disparos de arma de fuego, Aureliano, al igual que Enrique, no pudo distinguir si sus atacantes eran integrantes de alguna corporación de seguridad pública, pero sí pudo distinguir claramente que estos estaban previamente dispuestos a los costados de la carretera, desde distintos puntos de ataque, y que éste fue perpetrado por varios grupos de tiradores, repartidos a lo largo del camino.

“Cuando comenzaron a dispararme de frente, yo ya no pude avanzar, porque el carro quedó prácticamente destrozado, lo único que pude hacer fue abrazar a la pasajera (que venía en el asiento del copiloto) para cubrirla de los disparos, y luego le abrí la puerta de su lado, para que se saliera… ella y su acompañante, que venía en el asiento de atrás, salieron corriendo, pero yo no pude seguirlos.”

http://www.animalpolitico.com/2015/09/taxistas-que-sobrevivieron-al-ataque-en-iguala-refutan-la-verdad-historica-de-pgr/