Vive Puebla el verano más seco en los últimos 12 años
El estado de Puebla vive el verano más seco de su historia reciente. El promedio de precipitaciones en junio y julio de este año alcanzó, de acuerdo al Sistema Meteorológico Nacional (SMN), 148.6 milímetros, la cifra más baja en más de una década.
Las lluvias se miden en milímetros a través de la utilización de pluviómetros, donde un milímetro de precipitaciones equivale a un litro de agua caído sobre un metro cuadrado de superficie. Ya sea utilizando el instrumento meteorológico o fiándose de cuántas veces fue necesario utilizar la sombrilla, lo cierto es que este verano, a falta de que el cierre de agosto y septiembre confirme lo contrario, apenas ha llovido.
En junio, siempre según los últimos datos del organismo meteorológico dependiente de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), las lluvias alcanzaron en promedio 164.6 milímetros. Un mes después la sequía se agudizó, ya que la media de precipitaciones registradas durante julio fue de 132.7 milímetros. El cociente entre ambas cifras alcanzó los 148.6 milímetros.
Este valor logró batir un récord: convertirse en el registro más bajo de lluvias del estado de Puebla, al menos desde 2004, el último año monitoreado. Hasta ahora, fue la temporada de 2007, junio y julio de ese año, la más seca, con un promedio entre ambos meses de 160.6 milímetros.
La culpa de esta marca puede ser achacada a los 31 días de julio. Mientras que junio no fue especialmente seco -logró superar a los periodos de 2006, 2007 y 2010-, las lluvias durante el mes posterior fueron, con diferencia, realmente escasas.
Lejos queda la abundancia de lluvias de 2008, cuando el promedio bimensual alcanzó los 289.5 milímetros (junio 312.8 milímetros y julio 266.2 milímetros), convirtiéndose así en el año más húmedo desde 2004.
La caída de agua durante junio y julio nunca había bajado antes de los 160 milímetros, al menos desde que el SMN presenta su información a través de su página web. En 2004, junio contabilizó 218.6 milímetros mientras que julio llegó hasta los 187.1 milímetros. Es decir, un promedio bimensual de 202.8 milímetros, mayor al vivido ahora.
Las consecuencias de esta sequía son ya una realidad. Al cierre del pasado mes de julio parte del estado de Puebla estaba considerado ya por la Conagua, tal y como publicó El Sol de Puebla en su edición del 16 de agosto, como "anormalmente seco". Esta categoría conlleva perjuicios en la agricultura, ya que provoca retraso de la siembra de los cultivos anuales, un limitado crecimiento de los productos o pastos, y un incremento del riesgo de incendios.
