El enemigo interno de Blanca Alcalá
La ambigüedad en sus declaraciones representa, actualmente, el principal enemigo de Blanca Alcalá Ruiz en torno a su posible candidatura en 2016.
De ahí que más de un aspirante igualmente interesado en la nominación priista, diera el grito de alegría en torno a la supuesta negativa de la Senadora de la República por buscar la llamada mini gubernatura.
Lo cierto es que ella sigue en la lista.
Sus allegados sostienen que estará donde la ubique la dirigencia nacional -próxima a encabezar Manlio Fabio Beltrones-, no obstante el reconocido interés de la ex presidenta municipal por pensar en el 2018 para dirigir los destinos del estado por un sexenio en lugar de 1.8 años.
Blanca Alcalá está dispuesta -no muy contenta- a participar el próximo año pese a la ambigüedad en sus declaraciones, mismas que se han convertido en su principal problema que han sabido utilizar sus adversarios de partido para posicionarse en los medios de comunicación.
Así lo observa su grupo cercano.
"El principal problema es la falta de contundencia en sus declaraciones sobre sus aspiraciones políticas", dice más de un blanquista.
Alcalá Ruiz, a diferencia del resto, es la mejor posicionada en las encuestas y con reconocimiento en casi todo el estado pese que este rubro el primer lugar lo tiene Javier López Zavala. Además tiene a su favor una imagen positiva sin cargar en sus espaldas señalamientos de traiciones o dividir a los grupos.
Sin embargo, olvidarse del 2016 para irse al 2018 significa cavar su propia tumba política y enviar el mensaje negativo a la dirigencia nacional.
La ambigüedad en sus posturas representa su "dolor de cabeza".
Escucha consejos para que hable directamente, como lo hizo hace poco más de un mes cuando afirmó que está interesada en la mini gubernatura, pero en la práctica hace otra cosa.
Las consecuencias fueron evidentes.
Ya no es vista como la número uno de la lista, aunque la realidad sea distinta.
Ahí es donde entra el factor Manlio Fabio Beltrones. Sabe que la amistad no basta para ganar elecciones.
Lo vivió en carne propia cuando intentó explorar la candidatura presidencial que recayó en Enrique Peña Nieto. Su nivel de posicionamiento era débil e incapaz de ganarle en las urnas a la ola azul de aquel momento.
De ahí que el próximo dirigente nacional vaya a analizar cada uno de los perfiles poblanos y enfocarse a elegir, con el aval presidencial, al mejor posicionado dejando de lado amistades como la que tiene con el todavía diputado federal, Enrique Doger Guerrero.
Si Blanca Alcalá sigue arriba del barco electoral del 2016 necesita cambiar de su tradicional postura dócil, sin contenido y alejada de la contundencia.
Si continua bajo esa misma línea discursiva seguirá ganando adeptos... pero en contra.
