Relevo en el PRI nacional, inquieta al priismo local rumbo al 2016
Al arrancar esta semana carrera por la dirigencia nacional del PRI para sustituir a César Camacho, andan nerviosos los priistas poblanos que aspiran en 2016 a la candidatura de la llamada mini gubernatura.
Se debe al rumor que empieza a cobrar fuerza sobre la llegada del todavía jefe de la Oficina de la Presidencia, Aurelio Nuño, considerado un tipo pragmático pero de poco carisma y hasta cierto punto antipático.
Al interior del priismo poblano existe nerviosismo por los efectos que puedan darse en caso de la llegada de este personaje de toda la confianza del presidente Enrique Peña Nieto.
El primer damnificado sería el ex alcalde capitalino Enrique Doger Guerrero, quien tiene su veladora puesta a su "Santo" Manlio Fabio Beltrones, todavía coordinador de la Cámara de Diputados, quien está en la puja de suceder a César Camacho, pero según especialistas nacionales tiene pocas posibilidades de llegar al igual que otro personaje como el secretario de Agricultura, Enrique Martínez y Martínez.
Los aspirantes al 2016 no ven con buenos ojos la llegada de Aurelio Ñuño, aunque contendientes, como Javier López Zavala, se jactan de tener buena relación con el funcionario federal.
Al interior del priismo poblano como en otras partes del país, existe preocupación por la posible llegada de Aurelio Nuño.
Se preguntan si tendrá la habilidad para manejar la elección de 2016 que incluye varias gubernaturas y por supuesto, de la elección presidencial del 2018, sobre todo ahora que se han mostrado cifras alarmantes con miras a la elección presidencial.
Mientras tanto los aspirantes Casa Puebla, deben entender que no es lo mismo una elección intermedia federal que una local a gobernador.
Si el partido tricolor aspira verdaderamente en ganar en 2016 debe inclinarse a favor de un candidato o candidata, bien posicionado (a), capaz de dar batalla al morenovallismo que desde hace más de un mes está en plena campaña de posicionamiento.
Dejar de lado las envidias y sumar esfuerzos en torno a una figura serán fundamentales para recuperar el gobierno estatal que les fue arrebatado por primera vez en 2010 y que actualmente, se observa difícil recuperar.
El Revolucionario Institucional debe reestructurarse sin pensar solamente en el voto duro como elemento de soporte de triunfo.
La victoria del pasado 7 de junio en suelo poblano debe quedar atrás y evitar confusiones.
No es lo mismo enfrentarse a un Mario Rincón, Angélica Ramírez o Ángel Trauwitz Echeguren, que a un presidente municipal como Antonio Gali Fayad, con alto potencial de conocimiento, carisma y con maniobra política capaz de ir a contracorriente como lo demostró en 2013 cuando remontó una desventaja de dos dígitos que tenía a favor su adversario Enrique Agüera Ibáñez.
