Sobre cómo enterraron la investigación contra Guerrero
El viernes 31 de julio terminó el segundo periodo ordinario de sesiones del Congreso del Estado y con este la posibilidad de investigar al ex consejero presidente del Instituto Electoral del Estado (IEE), Armando Guerrero Ramírez, por supuestamente presentar documentación falsa.
Sin mayor reparo los integrantes de la Junta de Gobierno desecharon la apertura del expediente del polémico ex consejero electoral, pese a que fue el propio líder del Congreso, el perredista Carlos Martínez Amador, quien afirmó que se revisaría de nueva cuenta la documentación.
La exoneración de Armando Guerrero, producto de las fuerzas aliancistas que hoy lo defenestran, se dio en dos vías. Primero el martes 28 la Junta de Gobierno resolvió que carece de facultades para nombrar a un sustituto de Guerrero Ramírez pese a que aún está vigente el Código de Instituciones y Procesos Electorales (COIPEP) que en su artículo 170 establece que en caso de "ausencia definitiva de algún Consejero Electoral propietario del Consejo General, se procederá a notificar al Congreso del Estado para que designe a quien lo sustituya, de conformidad con lo que establece el artículo 82".
En otras palabras, la mayoría aliancista, con la complacencia del PRI, renegó del monstruo que ellos mismos crearon y defendieron cuando contravino la máxima de la democracia mexicana al señalar que "los votos podían transferirse".
Y se aprovecharon de la laguna de atribuciones legales generadas por la armonización de la ley electoral al plano local.
Para que tuviera un poco de lógica la salida fácil del Congreso, el 29 de julio primero se validó la reforma a la Constitución Local en la que se establece que el INE es la instancia encargada del nombramiento y remoción de los integrantes de los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE), categoría en la que entra el IEE.
Acto seguido, se le dio entrada a la notificación por parte de Armando Guerrero quien renunció "por motivos personales". Así se lavó las manos el Congreso y regresó la notificación al Consejo General del IEE para que notifique al INE.
La pregunta es cuál será el sentido de la respuesta que dé el Consejo General del INE mientras el resto de los consejeros del IEE se hace pelotas para cumplir con sus pendientes sin un presidente, es decir, sin nadie que los represente legalmente y con el proceso electoral 2016 a la vuelta de la esquina. Peor aún ¿Es válida la renuncia si nadie la ha aceptado?
La segunda vía de exoneración de Armando Guerrero por parte del Congreso del Estado fue hacer caso omiso a la publicación del periódico e-consulta sobre la falta de registro de la cédula profesional del ex consejero presidente ante la Secretaría de Educación Pública federal.
Como si se tratara de un asunto menor que se presuma la presentación de documentación falsa al Poder Legislativo los diputados optaron por una solución "no política" al caso como argumentó Jorge Aguilar Chedraui, coordinador de los diputados del PAN.
Así que sin más no se investigará un asunto que podría tener implicaciones de carácter penal en contra del multicitado Armando Guerrero.
El asunto como se observa es engorroso. Una auténtica y muy conveniente cortina de humo para tapar otros escándalos en ciernes.
¿Será?
