Lastiri unirá al PRI en 2016 y se preparará para competir en 2018
Aquel día de 2012 cuando el abogado Juan Carlos Lastiri Quirós decidió voluntariamente ceder su nominación como candidato a senador de la República a favor de una mujer -espacio que requería el Revolucionario Institucional para cubrir la cuota de género como lo ordenó el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación- estaba marcando su futuro.
Con ese hecho -abrir el espacio para una mujer que resultó ser Lucero Saldaña- se insertó de golpe en el equipo de Enrique Peña Nieto.
Esa es la razón y no otra para que responda a los reporteros poblanos que no será candidato a gobernador en 2016 y reitere que permanecerá como subsecretario de Desarrollo Social, donde sirve al Presidente de la República, quien lo convocó personalmente a sumarse a su gobierno.
Lastiri Quirós es un político profesional que pretende y seguramente lo va a conseguir, ser el factor de unidad de los priistas el próximo año.
Al sumar a los diversos grupos a la causa de quien sea la candidata o el candidato a gobernador próximo, consolida su carrera, que tiene como meta 2018. Cuando un peñista sea candidato a la presidencia y haya más posibilidades de triunfo para regresar al PRI a Casa Puebla. Para entonces, tendrá 52 años.
Antes de ser designado por Peña Nieto subsecretario de Prospectiva, Planeación y Evaluación de la Secretaría de Desarrollo Social, fue dirigente del PRI municipal y estatal, del sector popular, presidente municipal de Zacatlán, diputado local y federal, y subsecretario y secretario de Desarrollo Social en el estado.
Una carrera importante y con varios gobernadores poblanos, a los que conoce personalmente y ha servido.
Domina los tiempos y las formas priistas, además de que puede presumir que está plenamente identificado por Peña Nieto, como pocos poblanos, y tiene vínculos con funcionarios como Miguel Ángel Osorio Chong y Rosario Robles, quienes lo alientan a continuar con los objetivos trazados.
Lastiri Quirós respalda en corto para el próximo año a Blanca Alcalá, con quien estuvo a punto de integrar la fórmula al Senado de la República, pero no está confrontado con otros precandidatos priistas y evita polarizar, por eso su ausencia a la comida de cumpleaños de Mario Marín, quien es un exgobernador y dejó de ser el Jefe Máximo de "la familia tricolor" cuando entregó la gubernatura a un sucesor no priista.
Hoy su jefe es el Presidente Peña Nieto y atiende sus instrucciones como uno de sus operadores. En la campaña de 2012 trabó buena relación personal y profesional con Osorio Chong, quien originalmente estaba destinado a la Sedesol, por ello la cercanía del poblano con el Oficial Mayor de Gobernación, Jorge Márquez.
Lastiri Quirós quiere ser gobernador de Puebla pero en 2018.
Esa es la razón de sus giras de fin de semana a lo largo y ancho de la entidad y la estructura que opera a su favor desde distintas dependencias, especialmente la delegación de Desarrollo Social y sus programas contra el hambre y la pobreza.
Esa es la red que le interesa y que pondrá el próximo año al servicio de quien decida Peña Nieto sea la candidata o el candidato priista para suceder al gobernador Rafael Moreno Valle. Y es la que ampliará y fortalecerá para su proyecto personal.
En la política mexicana están desapareciendo los secretos, con tanto espionaje telefónico y cibernético se conocen detalles y proyectos de los protagonistas, que mejor empiezan a jugar abierto.
Muestran sus apetencias y su trabajo, en este caso político, lo confirma.
Juan Carlos Lastiri por peñista pretende ser el factor de unidad en la selección de 2016 y el candidato priista al gobierno de Puebla en 2018. Al tiempo.
De las anécdotas que se cuentan
El escenario esa tarde en el Centro Expositor de Puebla era impresionante.
Una gran mesa de madera, casi redonda, reunía a los gobernadores de todo el país con el presidente Enrique Peña Nieto y notables miembros de su gabinete.
Se celebraba en la Angelópolis la XLVI Reunión Ordinaria de la Conferencia Nacional de Gobernadores, presidida por el poblano Rafael Moreno Valle.
El encuentro empezó temprano y esperaban la clausura a las 12:30 horas.
Los movimientos de los escoltas presidenciales y los acompañantes de Peña Nieto se notó minutos después de las dos de la tarde.
Entró el mandatario y tomó el pasillo izquierdo, saludando de mano a quienes se la extendían.
Muy cerca de su lugar, en una de las sillas de primera fila, estaba el poblano Juan Carlos Lastiri, quien había entrado minutos antes.
Al verlo el Presidente no siguió el camino trazado; dio unos pasos más para estrechar su mano y tomarlo del brazo con un afectuoso:
"Qué tal Juan Carlos, ¿cómo vamos?"
Un "bien, Señor Presidente", fue la respuesta que dio con una amplia sonrisa.
El hecho no fue fortuito, un político como Peña Nieto calcula sus movimientos y señales.
Tratar así a un alto funcionario de su gobierno en su estado natal es un mensaje; incluso para aquellos que no lo quieran ver.
