Si el PRI gana en 2016, oposición panista inmovilizará su gobierno

Salvador Ríos/Sin Prudencia/El Sol De Puebla
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El o la candidata a la gubernatura del Partido Revolucionario Institucional (PRI) debe tener muy presente en su escenario que en caso de lograr el triunfo en las elecciones de junio de 2016, su mandato estará diezmado no sólo por el periodo tan corto de un año ocho meses sino por la inmovilidad que le generará una dura oposición en el Congreso del Estado y la falta de control en otras varias instancias, que permiten la conducción de un gobierno conforme a sus intereses.

Imagine el nivel de revanchismo de la bancada dominante del Partido Acción Nacional y sus aliados en el Congreso del Estado. En Puebla no se entiende un gobierno estatal sin el respaldo, por decirlo decorosamente, del Poder Legislativo en sus iniciativas y leyes de Ingreso y Egreso.

Con 32 de los 41 legisladores, los cuales estarán en paralelo con la mini gubernatura, el morenovallismo no dejaría un solo momento desperdiciado para desgastar al hipotético gobernador o gobernadora priista en aras de reposicionarse en la elección del 2018.

Una inmovilidad a la hora de pretender gobernar que se completaría con la negativa a validar, como tradicionalmente ocurre, en automático, las leyes de Ingresos y Egresos y ya ni pensar en la aprobación de sus cuentas públicas en la Auditoría Superior del Estado de David Villanueva Lomelí.

Por eso, en su discurso, de candidato de la continuidad, Antonio Gali Fayad puede darse el lujo, como lo hizo, de asegurar (aunque no esté convencido de ello) que un periodo de 20 meses es suficiente para gobernar el estado.

De triunfar, bajo el membrete del Partido Acción Nacional (PAN), el aún presidente municipal tendrá, por el contrario, el respaldo de los poderes del estado para construir la percepción de un gobierno eficiente que merezca heredar el cargo a alguien del mismo grupo.

Aunque es muy temprano para definir a un ganador, lo cierto es que el edil Antonio Gali, está aprovechando la exposición mediática que le da el cargo para iniciar una velada campaña de posicionamiento.

Mientras que en el partido tricolor parece que la apuesta está entre Blanca Alcalá Ruiz y Enrique Doger Guerrero pero por ese hecho no puede haber esfuerzos de posicionamiento que igualen al presidente municipal de Puebla.

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Donde sí puede haber una balanza concrete que se incline en favor del PAN en la contienda de 2016 está en papel que jugarán los presidentes municipales del PRI puesto que algunos están siendo tentados ya sea para abandonar el barco o bien para ser omisos en las labores de promoción de sus candidaturas.

Y para ello, el tema de la obra pública se ha convertido en una moneda de cambio atractiva para sus presidentes municipales quienes a diferencia de lo que ocurría al principio de sus gobiernos, donde la administración estatal centralizaba y encabezaba los apoyos.

Resulta que ediles comenzaron a ser citados a juntas de trabajo y encuentran inmediata respuesta del gobierno estatal a las principales demandas de cada localidad, más aún tienen plena libertad para contratar a la empresa que ejecute los recursos correspondientes.

Frente a este apapacho, no dude que entre los ediles poblanos llamados de oposición, se guarden su ideología o el amor por su partido y terminen apoyando a otro candidato que no es el suyo ya sea por desidia o decisión.

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Hasta el próximo miércoles.

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