El morenovallismo cometió el error de creerse invencible en las urnas

Cirilo Ramos/Sapiens 2.0/Intolerancia
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Hace tres años se sobrevaloró el inobjetable triunfo de la alianza multicolor. Después de los resultados obtenidos aquel 7 de julio de 2013, el morenovallismo cometió un error al creerse invencible en la urnas.

Pasaron por alto la comparación de los resultados obtenidos con otros estados donde hubo elecciones.

Un simple vistazo a lo sucedido ese día nos llevó a concluir que todos los gobernadores —sin excepción— ganaron su elección, sin importar su filiación partidista.

En la lógica de quienes intentan endiosar al triunfo morenovallista, tendríamos que desde el 7 de julio de 2013 todos los gobernadores son presidenciables.

Sin embargo no es así.

En 2007, cuando el “villano favorito” del morenovallismo: Mario Marín, se llevó 25 de 26 diputaciones y ganó la capital con Blanca Alcalá, doblándole la votación a Toño Sánchez Díaz de Rivera, en medio del “Lydiagate” y con un presidente panista.

La celebración desmedida de la elección de 2013 en Puebla debió ser tomada con mayor cautela por el morenovallismo, porque ese 7 de junio de 2013 ganaron todos los gobernadores y algunos de ellos —Hidalgo,

Durango, Chihuahua y Quintana Roo— con carro completo.

De esas elecciones concluimos que las elecciones intermedias se han convertido en las elecciones de los gobernadores, donde la Federación concede una clara autonomía a los mandatarios para que muevan sus fichas y garanticen su gobernabilidad a través del control de sus Congresos locales.

Y tal como lo afirmamos en ese entonces pensar que el triunfo de Moreno Valle lo pone en la antesala de Los Pinos demuestra que la ilusión suele ser más poderosa que el sentido común.

Tres años después, el escenario es totalmente diferente, el morenovallismo perdió 9 distritos de los 16 en pugna, y sus aliados principales —PAN y PRD— viven una de las peores crisis de identidad, que ni sumando los votos les alcanza para colocar a Moreno Valle en los primeros lugares en la carrera presidencial.

Ahora, el morenovallismo tendrá que volver a convencer a los propios panistas de las bondades de las alianzas.

De entrada, el dirigente del PAN, Rafael Micalco ya no confía en ellas como estrategia para ganar elecciones: “con alianzas o sin alianzas los resultados electorales serían los mismos y criticó la falta de identidad que generan entre los electores las alianzas electorales.

En el mismo sentido y por separado, el expresidente de la república, Felipe Calderón Hinojosa, cuestionó los resultados obtenidos por el PAN en los estados donde gobiernan administraciones aliancistas como es el caso de Puebla y Oaxaca, donde el PAN obtuvo resultados modestos en la elección.

Felipe Calderón Hinojosa expresó su molestia con los resultados obtenidos por el PAN en estas elecciones: “De los Estados donde gobierna el PAN ganó en BCS y Guanajuato y perdió donde gobierna la coalición de intereses de Madero: Puebla y Sonora.”

En tan solo tres años, el morenovallismo pasó del gozo al pozo.

http://intoleranciadiario.com/detalleOpinion/4628/sapiens-20/tres-anos-despues-del-mito-morenovallista