Hace apenas 11 días el ayuntamiento de puebla y la Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra (Corett) firmaron un convenio para incorporar de manera oficial cinco colonias de San Pablo Xochimehuacán a la capital del estado; el argumento, de acuerdo con las autoridades municipales, era otorgar escrituras a los colonos que habitaban asentamientos irregulares y mejorar la distribución de servicios básicos.
Pero mientras las autoridades sonreían a las cámaras fotográficas durante la signa del acuerdo, los habitantes de Seda Monsanto, Ampliación Seda Monsanto y Guadalupe El Conde, cinco de las tres demarcaciones incorporadas, sumaban ya más de 10 días sin agua.
"Tuvimos que comprar pipas porque estuvimos sin agua cinco días más; en total fueron dos semanas las que anduvimos así, pasando penas", dice Margarita Contreras, habitante de Guadalupe El Conde y para quien el acuerdo de regularización pasó prácticamente desapercibido.
Desde aquel 31 de marzo las condiciones de vida para los habitantes de esas tres colonias nada han cambiado. En sus calles los atracos continúan, las bolsas de basura se acumulan en cada esquina y las llaves de agua sólo reciben un ligero flujo del vital líquido durante los viernes, y eso "si hay suerte", agrega Margarita.
Ahogadas en basura Ubicadas al extremo norte de la capital poblana, las colonias Ampliación Seda Monsanto y Guadalupe El Conde comparten un gran abanico de problemáticas en cuanto a la distribución de servicios públicos, y sólo se distinguen porque las vialidades de la primera cuentan con más pavimentación a diferencia de la segunda, cuyas calles podrían condensarse en dos palabras: tierra y piedras.
