Muertos reciben dinero de programas para el campo: ASF
En 12 programas federales de subsidios al campo se desviaron más de mil 500 millones de pesos a través de padrones con beneficiarios fallecidos, doble entrega de apoyos a las mismas personas, justificaciones de gasto con facturas irregulares, subcontratación de empresas, recursos no comprobados y obras inconclusas.
De acuerdo con la Cuenta Pública 2013 de la Auditoría Superior de la Federación, en el programa Procampo, apartado “Agricultura de Autoconsumo, Apoyo a Pequeños Productores” que forma parte de la Cruzada Nacional Contra el Hambre, se detectó la entrega de un millón 41 mil pesos a 362 beneficiarios que fallecieron dos años antes a la fecha de solicitud de apoyo, en los estados Guerrero, Chihuahua, Durango, Chiapas y Tamaulipas.
Aunque el objetivo del programa es entregar entre 2 mil 200 y 130 mil pesos a campesinos que siembran maíz para autoconsumo y viven en localidades de alta y muy alta marginación, se desviaron 424 mil 600 pesos para apoyar a 101 personas que “no se demostró su supervivencia”, lo que significa un “probable daño a la Hacienda Pública”.
La Sagarpa también pagó 4 millones de pesos a una empresa que supuestamente haría el “acompañamiento técnico” a los campesinos beneficiados, sin que la contratación estuviera contemplada en el programa. Dicha empresa reportó gastos por la compra de una camioneta Toyota, tres computadoras, un proyector, entre otros y además, subcontrató a otra compañía para realizar las tareas de capacitación.
Por Procampo, la Auditoría Superior solicitó la recuperación al erario público de 62 millones 268 mil pesos que se ejercieron de manera irregular y promovió ante el Órgano Interno de Control de la Sagarpa una investigación y, en su caso, “el procedimiento administrativo correspondiente, por los actos u omisiones de los servidores públicos”.
El gobierno federal entrega recursos al campo porque aunque México es una de las 10 potencias mundiales en producción de alimentos, la producción nacional es insuficiente para abastecer la demanda interna de algunos alimentos básicos. De ahí que en 2012 se importó el 79% del consumo doméstico de arroz, 93% de oleaginosas, 58% de trigo y el 82% de maíz amarillo.
El sector es tan desprotegido que pese a la existencia de 5.3 millones de unidades económicas rurales, 3.9 millones de ellas (73.6%) son de subsistencia o con limitada vinculación con el mercado, ya que presentan ingresos anuales netos menores a 17 mil pesos, según cifras del Programa Sectorial de Desarrollo Agropecuario, Pesquero y Alimentario 2013-2018.
