Moreno Valle y AMLO miden fuerzas rumbo a presidenciales

Jorge Rodríguez Corona/A Puerta Cerrada/El Sol de Puebla
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La respuesta que el gobernador Rafael Moreno Valle dio el miércoles a los señalamientos vertidos por Andrés Manuel López Obrador en su contra es rica en contenido político.

"Con Andrés Manuel López Obrador tenemos profundas diferencias y fundamentalmente podríamos resumirlo explicando que él no cree en las instituciones; yo sí creo en las instituciones, yo sí respeto el estado de derecho y aplico la ley", le respondió el Ejecutivo al líder de Morena después de que éste presentara una queja ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos por la presunta violación de garantías individuales en Puebla.

Lo que hizo Moreno Valle fue emitir una línea discursiva de contraste entre López Obrador y él:

"Mientras uno no cree en las instituciones ni respeta la ley, el otro sí lo hace".

Estas palabras pueden parecer irrelevantes, pero no lo son.

Si se les da el contexto adecuado, si se trasladan a un escenario hipotético vinculado a la sucesión presidencial, se vuelven importantes.

Lo que hizo Moreno Valle el miércoles fue mostrar una parte de la estrategia electoral que usaría para competir contra López Obrador en el 2018, de contrastarse con él frente a los eventuales electores para establecer una diferencia de fondo.

Ese no es un detalle menor ni irrelevante.

Si el gobernador de Puebla fuese candidato a la presidencia de la República dentro de tres años, recuerde entonces las expresiones que esta semana le dedicó al tabasqueño.

Podrían volverse recurrentes.

De ahí su trascendencia en contenido.

Al final, Moreno Valle remató con aquello de los derechos de terceros para transitar por las vías de comunicación... pero insistió en el contraste:

"Así como un ciudadano tiene derecho a manifestarse, los ciudadanos también tienen derecho al libre tránsito. Si una persona bloquea una carretera y se aplica la ley, es la responsabilidad y la obligación del Estado (retirarla). Y fundamentalmente esa es la diferencia que tenemos (con López Obrador), profunda".

Interesante.

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El presidente municipal de Puebla, José Antonio Gali Fayad, está ansioso por llegar a su primer informe de gobierno, que se realizará mañana en punto del medio día en el Auditorio de la Reforma, frente a mil 500 invitados.

Cuentan que ha dicho entre sus colaboradores que el suyo será un acto protocolario muy diferente al de otros ediles, que más que recetar un dictado de buenas intenciones y de proyectos apenas en vías de desarrollo, lo que hará será emitir una larga lista de obras ya concretadas y terminadas.

Y no solo eso, también se dice que para transmitir el énfasis que le ha puesto al trabajo en estos 12 meses de gestión municipal, recurrirá al recurso utilizado por el gobernador en su cuarto informe, cuando comparaba los resultados de cuatro años contra los de uno, dos y hasta tres sexenios anteriores.

Con números a la mano, 'Tony' Gali afirmará que en un año ha hecho más que otras administraciones municipales en trienios completos.

Eso es lo que lo tiene contento.

Después de la lectura del informe, el alcalde se trasladará a pie al Centro Expositor para saludar a tres mil personas provenientes de las 17 juntas auxiliares, quienes verán el acto a través de pantallas gigantes de televisión.

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Sin duda que Ana Isabel Allende Cano, presidenta estatal del PRI, le contestará al diputado Víctor Giorgana Jiménez todas sus dudas. Sobre todo aquellas que tienen que ver con su desaparición del terreno mediático.

Giorgana preguntó que dónde ha estado la lideresa en estos tiempos de oleadas, de dimes y diretes y de inconformidades internas en el contexto de la definición de candidaturas a diputaciones federales.

Luego soltó que se ha escondido, y de plano le reprochó que así no ayuda mucho a lograr la estabilidad del partido tricolor.

Giorgana tendrá sus razones para decir lo que hizo.

Lo que no sabe, pero ya sabrá, es que Allende Cano optó por ausentarse de los medios de comunicación precisamente para no enturbiar la designación de abanderados.

Sus palabras, a favor o en contra de quien fuera, podrían haber subido de tono los enfrentamientos.

Por eso se mantuvo al margen.

La buena noticia para Giorgana es que la contienda interna ya quedó atrás y que su lideresa regresará en breve al ring mediático.

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El primer interesado en que no se vuelvan realidad los trascendidos que colocan a Fernando Morales Martínez en la antesala del gabinete morenovallista es su padre, el ex gobernador Melquiades Morales Flores.

Se sabe que el ex mandatario platicó con su hijo en la etapa crítica de los jaloneos por la candidatura del PRI a la diputación federal por Ciudad Serdán para pedirle que no renunciara a la militancia tricolor para ir a las filas del PAN, como amagaba Fernando con hacerlo si no le cedían la nominación.

Por los resultados vistos, Melquiades convenció a Fernando de quedarse en el PRI.

Lo que no se sabe es qué ocurrirá ahora que el ex dirigente estatal tricolor se ha quedado oficialmente sin la candidatura y que, ha trascendido, tiene la invitación de Moreno Valle para acompañarlo en el cierre de su administración.

Seguro que Melquiades Morales, priista genuino de pies a cabeza, no estará de acuerdo con ello, sobre todo porque el arribo de su hijo al gabinete alimentaría a aquellos mal intencionados que en el pasado reciente pretendieron colgarle desgracias tricolores que no le correspondían.

Twitter: @jorgerdzc

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