Migrante que murió en California, deja en la orfandad a 2 hijas
Zacapoaxtla, Pue.- La muerte sorprendió a Antonio Acateno Morales, uno de los cinco poblanos víctimas de un accidente de tránsito en California, Estados Unidos, sin que pudiera lograr su deseo de darle a su familia una vida mejor y una vivienda propia.
A sus 45 años de edad y con los frecuentes padecimientos de una anemia, Alicia Morales Guzmán, lamentó la partida de su hijo, Toño, el segundo de ocho y que apenas el pasado 9 de enero cumplió 24 años, "mejor me hubiera llevado Dios a mí", repeló con lágrimas en los ojos.
Con la mirada puesta en las flores y veladoras con las que lo esperan, recordó que las carencias de la familia, como vivir con el constante riesgo de que un deslave sepultara la humilde casa que habitaban en la ladera de un cerro de la junta auxiliar de Xaltetela y aguantar el hambre hasta la tarde, después de que su esposo traía dinero apenas suficiente para preparar la comida, con tortillas y frijoles solamente, fueron los motivos por los que desde muy joven su hijo deseó trabajar y ganar dinero.
Primero, la situación llevó a su hijo mayor, Enrique, a migrar a Estados Unidos hace ocho años, y dos años después, motivado por las circunstancias y por la experiencia de su hermano, también a Toño.
Ambos explicó, desafiaron todas las limitaciones que se les presentaron, como cruzar la frontera con muy poco dinero, no saber inglés y tampoco leer ni escribir, porque sus padres no pudieron pagarles ni siquiera los estudios de primaria.
Pese a todo continuó, llegaron a la ciudad de Stockton, en el estado americano de California, consiguieron empleo en el campo y se adaptaron al frío congelante común de la región.
"Me decía que los llevaban a limpiar las plantas, de aguacate y lo que hubiera... a veces también los cultivos de uvas y de cereza", continuó.
La preocupación de su hijo por ella, por su padre y por sus tres hermanos menores destacó, lo hacía llamarle continuamente, casi a diario y a cualquier hora, "una vez me habló casi a las dos de la mañana, yo estaba afuera y le dije que me sentía muy mal y pobre de mi hijo, se preocupaba", continuó.
Por lo menos una vez a la semana confesó, su hijo le enviaba mil 500 pesos y algunas otras veces hasta 4 mil, cuando había peticiones especiales para sus hermanos en la escuela o cuando ella se ponía mal y la indicación del médico era más medicamento y una transfusión sanguínea.
Pero su deseo mayor era darle una vivienda propia a su mamá, de lo cual apenas logró comprar un pequeño terreno en una zona más habitada de la comunidad y que sin embargo está en incertidumbre, porque doña Alicia recibió la noticia recientemente de que el predio se encuentra en medio de un proceso legal.
Su hijo recordó, le decía constantemente que trabajaría para enviarle dinero y construirle una casa digna para toda la familia, "aunque yo le decía que ya me conformaba con una casita de tablas o de cañita", agregó.
Pero ahora continuó, el principal sustento de su familia y todas sus ilusiones se desvanecieron, pues a lo único que puede aspirar por el momento es a que el cuerpo de su hijo llegue entre el miércoles y jueves próximos, y a que su nuera y sus dos nietas, una de dos años y otra de apenas tres meses de edad, se sobrepongan a la pérdida de Toño.
