PRI ordenó no asistir a mensaje de RMV, pero delegados sí fueron
Institucionales con las indicaciones de la presidencia nacional, los priistas de Puebla, sus dirigentes, legisladores federales y locales así como regidores del ayuntamiento capitalino, se ausentaron del acto protocolario correspondiente al cuarto informe de labores del gobernador Rafael Moreno Valle.
Ni senadores, ni diputados federales y locales ni regidores atendieron la invitación del mandatario, de hecho la desairaron, como se les ordenó la noche del miércoles desde la sede del Comité Ejecutivo Nacional, donde despachan César Camacho Quiroz e Ivonne Ortega Pacheco.
Unos más entusiastas que otros, pero todos los priistas le hicieron el vacío al gobernador en el recién remodelado Auditorio Metropolitano Puebla (antes Siglo XXI).
Bueno, eso de "todos los priistas" es un decir.
Y justo ése es el punto que mantiene el desconcierto entre los tricolores del estado y que les mete la duda a la hora de pretender enfundarse en el traje de opositores partidistas.
Me explico.
La ausencia de los representantes populares del PRI fue eclipsada por la presencia de los delegados federales... ¡del PRI!
Así es.
Mientras por un lado los líderes nacionales del partido intentaron ponerse rudos con el mandatario poblano y pintar su raya en un contexto eminentemente electoral, por otro, desde el centro del poder público federal, también priista, le reiteraron el ánimo que existe para mantener los vínculos de colaboración que se construyeron desde el arribo del presidente Enrique Peña Nieto a Los Pinos.
¿Entonces?
¿Son rivales o son amigos?
Al día de hoy nadie lo sabe, al menos en Puebla.
Este aparente cruce de mensajes, de actitudes y de acciones es el que sirve de argumento (o pretexto, como prefiera usted) a buena parte de los priistas locales para adoptar una postura opositora más bien simulada, falsa pues.
Así lo describió un diputado local al reportero:
"La dirigencia (nacional) del partido nos pide que seamos una oposición real, pero el gobierno de la República, que debería ir en la misma ruta que el partido, trata al gobierno de Puebla y al gobernador con evidentes deferencias. ¿Cómo ser una oposición real si de allá (el gobierno federal) no nos apoyan?"
En buena medida, este legislador priista tiene razón.
El caso de ayer es elocuente.
Para la mayoría de los siete mil asistentes al informe pasó desapercibido el desaire de los tricolores que ostentan cargos de elección popular.
¿Por qué?
Por una sencilla razón, porque aun con su ausencia, el PRI local estuvo presente con tres ex gobernadores y con más de una docena de funcionarios y delegados federales.
Melquiades Morales Flores, Jorge Estefan Chidiac, Juan Carlos Lastiri y Juan Manuel Vega Rayet, por ejemplo, son más relevantes en términos políticos que muchos de los legisladores ausentes.
También anduvieron por ahí Vanessa Barahona, José Alarcón, Alberto Jiménez Arroyo, Juan Pablo Jiménez Concha, Carlos Hernández y hasta un eventual precandidato por Ciudad Serdán, Fernando Morales Martínez, entre otros.
Como verá usted, y en resumen, el PRI sí asistió al cuarto informe de Moreno Valle.
Luego entonces, de poco sirvió el garrote mostrado por César Camacho al gobernador de Puebla y al PAN.
Para que resulte exitosa cualquier estrategia de confrontación política de índole electoral, en lo sucesivo, Camacho tendrá que ir primero a la Secretaría de Gobernación y ser convincente con sus argumentos.
No tiene de otra.
Twitter: @jorgerdzc
