CNOP, premio de consolación que recibió José Luis Márquez

Jorge Rodríguez Corona/A Puerta Cerrada/El Sol de Puebla
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En los hechos, la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) no sirve para gran cosa.

No obstante, que el diputado federal José Luis Márquez Martínez fuera designado presidente de ese sector del PRI, como sucedió el martes en un acto celebrado a puerta cerrada, dejó un mal sabor de boca entre aquellos tricolores que esperan una postura crítica por parte de sus líderes, de verdadera oposición frente al grupo político en el poder, en esta presunta nueva etapa partidista.

Las motivaciones detrás del nombramiento son evidentes.

Márquez pujó por la dirigencia del Comité Directivo Estatal del PRI que quedó en manos de Ana Isabel Allende.

Y lo hizo con serias posibilidades de convertirse en el sucesor de Pablo Fernández del Campo.

A diferencia de otros, que corretearon el cargo a través de meras estrategias mediáticas, Márquez buscó a los liderazgos, cabildeó con ellos y trató de hacerse de los consensos suficientes para recibir el visto bueno del Comité Ejecutivo Nacional.

Trabajó por ello.

Luego entonces, dentro de ese natural proceso de "estire y afloje" que debió darse en la recta final de la contienda interna, la secretaria general del CEN, Ivonne Ortega Pacheco, decidió dar un premio de consolación al diputado federal por Zacatlán, quien solo de esa manera aceptaría, sin exabruptos públicos, el paso de su compañera legisladora.

La CNOP es ese premio de consolación que recibió José Luis Márquez.

Su arribo al inmueble de la 9 Oriente tiene que entenderse en el contexto de los acuerdos políticos que suele celebrar el PRI para evitar las guerras domésticas.

Sin embargo, como constató la delegada Angélica Araujo Lara el mismo martes, la concesión fue mal vista por no pocos priistas.

A Márquez se le achacan diversos episodios de supuesta traición al PRI.

El más sonado de ellos se remonta a las elecciones locales de 2013, cuando le dio la espalda a Jorge Luis Coriche para apoyar a Marcos Flores Morales, un ex priista que terminó del lado de la coalición Puebla Unida y que al final ganó los comicios.

Por eso es que su llegada a un puesto de dirigencia partidista causó sorpresa en el respetable.

El daño político es para Allende, de quien ahora se tienen dudas acerca de su capacidad para encabezar los esfuerzos del PRI de cara a las elecciones federales de 2015. Y más: las locales de 2016 y 2018.

"Si palomeó el nombramiento de Márquez", se dice, "al rato también aprobará candidaturas para Enrique Doger Guerrero y Javier López Zavala", sobre quienes pesan (muy) parecidos señalamientos.

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