Alcalá desairó pasarela de aspirantes a minigubernatura
Tan fría anda la relación entre Rafael Micalco y el gobernador Rafael Moreno Valle que tuvo que ser Pablo Rodríguez el encomendado para liarse a golpes (verbales) con la lideresa estatal del PRI, Ana Isabel Allende Cano.
Aun corriendo el riesgo de que la diputada federal volviera a responder con un "no es de mi nivel", por aquello de que Pablo es dirigente en la capital y ella en el estado, el extitular de la Secotrade ofreció una conferencia de prensa para revirarle sus apreciaciones sobre el caso Chalchihuapan.
Como sea, sin importar de qué bando acaben por salir más municiones, el que se aprecia rezagado en el ánimo del grupo en el poder es Micalco.
El dirigente estatal del PAN insiste en someter al escrutinio de los militantes la definición de los candidatos a diputados federales, muy a pesar de los deseos de Casa Puebla.
No sólo eso, también ha reiterado su crítica al proceso de afiliaciones masivas que se realizaron en el partido y ha dirigido su metralla en contra de los magistrados del Tribunal Electoral del Estado, cómplices activos en la trama.
Con razón o sin ella, el presidente estatal del panismo parece enfilarse al despeñadero.
El jueves, el diputado Eukid Castañón se pronunció por dar prioridad a los perfiles ciudadanos dentro del PAN, y de paso se manifestó en contra de que sea la militancia la que elija a los abanderados, al contrario de lo que busca Micalco.
Quien sabe leer entrelíneas debió entender el mensaje.
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Ya se supo el porqué del desaire de la senadora Blanca Alcalá al foro de presuntos precandidatos celebrado el jueves por la noche en el Centro Expositor.
En el Comité Ejecutivo Nacional del PRI comentan que la ex presidenta municipal de Puebla escuchó a sus sabios asesores, quienes le recomendaron no presentarse por ahora en un foro de esas connotaciones políticas.
Según esta especie, Alcalá previó que los otros tres participantes del foro al que fue invitada por el Icadep, Enrique Doger, Guillermo Deloya y Juan Carlos Lastiri, acabarían colgándose de su asistencia para, en efecto, vender el acto como la presentación informal de los principales tiradores priistas a la minigubernatura.
Inconveniente por donde se le viera.
Además de que Alcalá rechaza competir en 2016, por un periodo de un año con ocho meses, tampoco estaba dispuesta a darle publicidad gratuita a sus eventuales rivales.
Eso es lo que se cuenta.
Hizo bien.
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Un beneficiado indirecto de la ausencia de Alcalá en el foro del Icadep fue Alberto Jiménez Merino.
El mismo jueves, el delegado de la Sagarpa aprovechó una entrevista de esas llamadas 'banqueteras' para anotarse en la lista de suspirantes a la gubernatura.
Contra la opinión de quienes lo definen como tibio e indeciso, incluso falto de carácter, Jiménez Merino soltó que está puesto y dispuesto porque el servicio público ha sido la misión de su vida.
Qué le parece.
¿Irá en serio?
Quizá esta contienda interna, la que se avecina para el 2016, sea un buen momento para que el priista calle bocas y modifique opiniones en torno de su persona.
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El que no se anima a levantar la mano es el mismísimo Javier López Zavala.
Sí, ya se sabe que la derrota de 2010 no le quitó el deseo de convertirse en gobernador de Puebla, y que luego de unos meses de duelo reavivaron en su interior las ganas por volver a competir.
(Aunque usted no lo crea)
Lo malo, para él, es que aún no decide si lanzarse por la 'mini' en 2016 o esperarse para la grande en el 2018.
Como sea, tiene que apresurar el paso y tomar la decisión correcta.
No vaya a ser que le ocurra lo de 2012, cuando despreció el segundo lugar en la dupla de candidatos al Senado, por temor a una derrota, y al final tuvo que conformarse con una diputación plurinominal.
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El miércoles que el gobernador Moreno Valle realizó una gira de trabajo por Tehuacán quedó claro que Geraldine González de la Garza tiene amplias probabilidades de competir por una diputación federal en el 2015.
Ante la ausencia de Ernestina Fernández Méndez, alcaldesa del municipio, la diputada local lució como si fuese la representante oficial de Tehuacán en los actos oficiales del mandatario.
Eso no es malo, por el contrario, exhibe sus buenos dotes para figurar en política pese a su reciente incorporación en la actividad.
Lo que se preguntaron algunos malpensados fue por qué partido pretenderá contender la exconductora de televisión.
La lógica dicta que por el PRI o por el Verde, instituto que la postuló en 2013 y al que le debe su llegada al Congreso.
No obstante, la duda surgió por la condescendencia que tuvieron con ella los organizadores de la gira, que le prestaron el micrófono en todos los actos; por el valioso tiempo aire que le dieron a sus palabras en la nota transmitida esa noche por el canal de televisión del Estado y, algo en apariencia insignificante, por vestir un llamativo atuendo de color azul.
Esos malpensados ahora cruzan apuestas.
Piensan que, dadas las condiciones políticas de la entidad, a Geraldinde ya la atrae postularse por el equipo blanquiazul, al que se le ha visto muy cercana en el legislativo local.
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Raúl Castillo Ramírez está por cumplir un mes como funcionario del gobierno federal.
El otrora operador político del exgobernador Guillermo Jiménez Morales y exsecretario particular de Fernando Manzanilla fue enlistado en el equipo de servidores públicos de la Secretaría de Desarrollo Social.
Gracias a sus nexos con Juan Carlos Lastiri, subsecretario en aquella dependencia, fue encomendado como representante técnico de la Sedesol en el vecino estado de Oaxaca.
En sus primeras semanas de trabajo, Castillo Ramírez se ha reencontrado con Juan Molina Arévalo, el ex delegado de la Secretaría de Gobernación en Puebla que hace dos meses fue enviado a Oaxaca (y que ahí sigue) para tratar de sacar adelante la ley educativa en ese complicadísimo estado.
Twitter: @jorgerdzc
