Fracasan estrategias de miedo contra opositores en Puebla
Criminalizar la protesta y fabricar delitos contra líderes sociales son dos de las estrategias que el morenovallismo utiliza para tratar de frenar la creciente protesta social en contra de las acciones del gobierno estatal.
Cuando al morenovallismo se le fue de las manos la negociación con los opositores del gasoducto Morelos, el gobierno estatal endureció su postura en su contra, realizó una “cacería” en contra de opositores “fabricándoles” delitos.
Autoridades estatales detuvieron a la comisariada de San Felipe Xonacayucan, Enedina Flores Vélez, a quien se le acusó de robo con violencia de celulares a José Alí Reyes Méndez, ejecutivo de la empresa italiana Bonatti.
Luego de siete meses en la cárcel, a Enedina Flores Vélez le concedieron el arraigo domicilario.
Abraham Cordero Flores, exjuez de paz de San Francisco Tepeyac, también logró su libertad. Cordero Flores, opositor al gasoducto Morelos, fue detenido el 8 de abril. El gobierno estatal lo acusó de los delitos de privación ilegal de la libertad, delitos contra funcionarios públicos y amenazas, por los cuales se le dictó finalmente una libertad bajo fianza de 57 mil pesos.
El jueves 2 de julio, a la par de movilizaciones en las calles de Puebla para recordar el 2 de octubre, Cordero Flores, presidente del Frente Campesino de Ejidatarios y Pequeños Propietarios del Valle de Texmelucan y la Sierra Nevada de la prisión de Atlixco, abandonó el Cereso de Atlixco.
Un caso más: San Bernardino Chalchichihuapan. Ahí, el morenovallismo criminalizó la protesta y fabricó delitos en contra de líderes sociales para tratar de evadir su responsabilidad en la violenta represión.
Sergio Clemente Jiménez Tecalero, Félix Xelhua Montes, Antonio Víctor Montes Contreras y Santiago Pérez Tamayo fueron detenidas de manera irregular a las 14 horas del pasado 9 de julio durante el operativo policíaco en contra de pobladores de San Bernardino Chalchihuapan.
Para justificar la detención, la Procuraduría General de Justicia (PGJ) los acusó por los delitos de motín, desobediencia y resistencia de particulares, delitos cometidos contra funcionarios públicos, privación ilegal de la libertad, lesiones dolosas, tentativa de homicidio calificado y daño en propiedad ajena doloso.
La policía los consignó pero no pudo sustentar sus acusaciones, por lo que el 6 de agosto los presos de Chalchihuapan salieron en libertad del Cereso de San Pedro Cholula, tras pagar una fianza de 7 mil pesos, debido a que se habían “desvanecido” las pruebas.
A todas luces la detención fue un exceso más del morenovallismo para inducir miedo y tratar de paralizar la protesta social.
Sin embargo, su estrategia no funcionó.
Ante el fracaso de sus operados políticos en la solución pacífica y concertada en el conflicto generado por la imposición del megaparque de las Cholulas, el morenovallismo se refugia en la criminalización de la protesta y a la fabricación de los delitos.
Tras otro violento desalojo de los manifestantes que mantenían cerrada la presidencia municipal de San Andrés Cholula, la policía detuvo a Adán Xicale Huitle, Albino Odilón Tlachi Valencia,
Manuel Tlachi Valencia y Alejandro Paul Xicale Coyopotl.
A todos los acusan de cinco delitos: despojo, ataques a las vías de comunicación, motín, delitos contra el orden constitucional y daño en propiedad ajena.
Los mismos que no pudieron sustentar en Chalchihuapan.
Hasta la estrategia morenovallismo acumula dos derrotas legales.
Veremos si sufre una tercera.
http://intoleranciadiario.com/detalleOpinion/3771/sapiens-20/el-fracaso-de-las-estrategias-del-miedo
