Regañan a Rosalía Barranco por pintar imagen de RMV en mural
Justo dos días después de que se publicara una nueva encuesta, otra más, que daba cuenta de los malos números del presidente Enrique Peña Nieto en aprobación ciudadana, Miguel Ángel Osorio Chong tuvo un encuentro privado con los 32 delegados estatales de la Secretaría de Gobernación para ordenarles que reforzaran el trabajo del gobierno federal.
El martes por la noche, el secretario encomendó tres objetivos concretos a sus representantes en los estados.
Primero, que consoliden las tareas del gobierno de la república.
Segundo, que logren una mayor y mejor coordinación interinstitucional con el resto de las dependencias.
Tercero, y quizá el más importante, que fortalezcan la difusión y los mecanismos de información de las acciones emprendidas por el gobierno en cada una de las entidades federativas y la Ciudad de México.
Resulta elocuente que Osorio Chong pida fortalecer la difusión de las acciones realizadas por el gobierno de la república.
Eso no es casual.
Quiere decir que en la Presidencia ya se dieron cuenta de la crisis que padece Peña Nieto en materia de percepción pública.
Pero sobre todo, que los responsables de la comunicación han determinado actuar en consecuencia.
Desde la capital del país se asegura que el gobierno federal se prepara para enderezar el barco.
Una muestra de ello es el reciente nombramiento de Andrés Chao Ebergenyi como titular de la subsecretaría de Normatividad de Medios de la Segob, oficina que había permanecido acéfala durante seis meses.
Cuentan los enterados que esa subsecretaría tendrá mucho que ver en el fortalecimiento de los mecanismos de comunicación gubernamental que demanda Chong.
Como resultado de ese llamado a redoblar esfuerzos para mejorar la imagen del Presidente se prevén cambios de relevancia en las delegaciones estatales.
Puebla no será la excepción.
Juan Molina Arévalo encabezará esta semana una reunión con los delegados de las distintas dependencias federales asentadas en Puebla para transmitirles el mensaje de su jefe, el secretario de Gobernación.
Ese será apenas el primer paso.
Más adelante, sin que pase mucho tiempo, vendrán otros.
Uno será el despido de varios jefes de prensa, a quienes se les señala por hacer muy poco o no hacer nada por la difusión de las acciones y los programas emprendidos en el primer año y medio de la administración federal.
Y otro será el cambio de algunos delegados, esos que simulan que trabajan pero que en realidad están más interesados en alcanzar metas personales que en contribuir al buen desempeño del gobierno para el que trabajan.
Molina Arévalo tiene la encomienda de elaborar un diagnóstico para informar quién de los poblanos cumple y quién no.
Habrá que estar pendientes del resultado.
Mientras tanto, no hay que descartar que aquellos funcionarios (hombres y mujeres) que ya se ven como candidatos a diputados federales del PRI en los comicios del próximo año se queden con las ganas, vestidos y alborotados.
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Rosalía Barranco Hernández se llevó un fuerte jalón de orejas después de mandar a pintar un mural con la imagen del gobernador Rafael Moreno Valle en la sede del sindicato de burócratas.
Fue un representante de la Secretaría General de Gobierno quien reprendió a la líder de ese sindicato por hacer la obra sin la consulta de rigor y quien pidió que se borrara de inmediato para terminar con las especulaciones que se estaban dando incluso a nivel nacional.
La molestia con Barranco no derivó de su espontánea "generosidad", sino de las críticas que se produjeron a raíz de la publicación de la imagen en el diario Reforma, que hizo creer que había sido el propio Moreno Valle quien solicitó su presencia inmortalizada en el mural.
No fue así.
La iniciativa nació de la secretaria general del sindicato, que muy agradecida debe estar con el mandatario por haber ido a la contienda por el cargo de representación gremial que hoy ocupa sin rivales enfrente.
Twitter: @jorgerdzc
