Pese a promesas de Aréchiga, los ambulantes siguen en La Margarita
Hay un viejo dicho popular que advierte lo siguiente: "por la boca muere el pez".
Y eso es justo lo que le ha ocurrido al secretario de Gobernación municipal, Guillermo Aréchiga Santamaría.
Si el 3 de marzo este funcionario no hubiera afirmado, en público, frente a las grabadoras de los reporteros, que antes de cumplirse los primeros 100 días de gobierno de José Antonio Gali Fayad limpiaría de vendedores ambulantes la zona de La Margarita y el hospital del IMSS que ahí se encuentra, nadie le estaría exigiendo los resultados que él mismo ofreció.
"Hay una comisión trabajando (para el desalojo o reubicación de los informales asentados sobre la avenida Fidel Velázquez) y pronto habrá resultados. No quiero poner una camisa de fuerza al respecto, pero seguramente hay alternativas claras y concretas antes de los 100 días del gobierno municipal", indicó ese día.
Los primeros 100 días naturales de la nueva administración municipal se cumplieron hace poco menos de una semana... y los ambulantes siguen justo donde estaban el día que Aréchiga hizo el compromiso.
En efecto, como afirma, reubicar informales, en la zona de la ciudad que sea, es un asunto complejo que demanda mucho diálogo y no menos negociación.
Eso no se le discute al secretario.
Lo que se le pregunta, porque tiene que preguntársele, es por qué no los quitó antes de los 100 días.
El tema es muy simple y no merece esfuerzos para interpretaciones dramáticas.
No hay ninguna consigna en contra de Guillermo Aréchiga.
Si él no hubiera ofrecido resolver el problema en ese plazo, nadie estaría "molestándolo" en estos momentos.
Por desconocimiento de fondo del problema, se entrampó solo al adelantar una supuesta salida que no llegó.
En pocas palabras: le pasó lo que al pez.
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Lejos de mejorar, la relación entre Víctor Giorgana Jiménez y los diputados panistas ha empeorado.
Al presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso y líder de la fracción parlamentaria del PRI se le complicará la concreción de consensos en el futuro inmediato, y todo porque no ha asumido una posición complaciente en favor de los intereses de la mayoría, es decir: de los diputados emanados de la extinta coalición "Puebla Unida".
Se comenta que más allá de las diferencias existentes con panistas como Jorge Aguilar Chedraui y Eukid Castañón Herrera -quien está a punto de separarse del Congreso para regresar al gabinete estatal-, Giorgana tiene dificultades serias con el funcionario que ocupa el escritorio más grande de Casa Aguayo.
A Giorgana se le ve desde el Barrio del Alto como representante de los intereses del PRI y como un diputado incómodo.
De ahí que empezará a tener problemas en el corto plazo.
De entrada, recibirá un "no" rotundo cuando busque el apoyo de los legisladores del resto de los partidos para aprobar su agenda legislativa.
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Entre los personajes cercanos al gobernador Rafael Moreno Valle se comenta que algunos de sus colaboradores de mayor confianza preparan maletas para incorporarse al Comité Ejecutivo Nacional del PAN, de la mano del recién reelegido Gustavo Madero Muñoz.
De ser cierta la especie, que proviene de fuentes regularmente bien informadas, habrá que esperar una que otra renuncia tanto en el gobierno del estado como en la administración municipal de José Antonio Gali.
El propósito del gobernador es ubicarse lo más cerca posible de la toma de decisiones en el PAN nacional, y lleva ya un buen tramo recorrido hacia ese objetivo.
No serán muchos los morenovallistas que partirán al CEN, pero los pocos que sean, se dice, arribarán a puestos de primer nivel.
Twitter: @jorgerdzc
