Youshimatz ya tenía los días contados en el Inpode

Jorge Rodríguez Corona/A Puerta Cerrada/El Sol de Puebla
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Antes del escándalo protagonizado a través de la red social You Tube, de que todos vieran las cachetadas que le fueron propinadas por un empresario de la construcción en reclamo por un supuesto adeudo económico, Manuel Youshimatz Sotomayor ya tenía los días contados en el Instituto Poblano del Deporte.

Meses atrás llegó a un acuerdo con sus jefes para renunciar a la administración morenovallista una vez que concluyera la Olimpiada Nacional 2014, de la que Puebla es subsede.

Según esos términos, Youshimatz se preparaba para dejar el gobierno del estado justo después del 7 de junio.

Como usted sabe, eso no ocurrió.

La aparición de un video cuyo contenido puso en tela de juicio la honestidad del exfuncionario precipitó su salida.

Lo interesante de este embrollo es saber por qué se iba a ir.

Si le cuentan que el exciclista olímpico tenía una mejor oferta de trabajo o que pensaba retirarse debido a malas condiciones de salud, le estarán mintiendo.

Youshimatz tenía problemas, sí, pero con la Secretaría de la Contraloría, dependencia que le hizo un abultado pliego de observaciones por el desaseado manejo de los recursos públicos.

Ahora se preguntará qué irregularidades fueron halladas en la administración del Instituto Poblano del Deporte.

Le va una:

Gastos personales ejercidos con presupuesto del Estado.

¿Como cuáles?

Como asignar personal de intendencia del Instituto a labores de limpieza de su casa.

¿Otra?

Va:

Pasivos no reportados.

¿Una más?

Seguro:

Compromisos adquiridos sin autorización de la Secretaría de Finanzas.

¿La última?

Sí:

Recursos ejercidos sin justificación comprobatoria.

El expediente, que debe estar en manos de la encargada de despacho de la Contraloría, María Catalina Daza Hernández, se remonta a finales del año pasado.

Pocos lo supieron, pero una noche de viernes, en diciembre, personal de esa dependencia acudió hasta la sede del Instituto Poblano del Deporte para asegurar documentación vinculada con el manejo de los recursos públicos.

La Contraloría ya había puesto la mira en las actividades de Manuel Youshimatz y lo que hizo esa vez fue garantizar la posesión del material que serviría para confirmar, y comprobar, sus sospechas.

Los auditores se hicieron acompañar por elementos policiacos.

Ingresaron por la fuerza a las oficinas del Instituto y realizaron su trabajo.

Después de eso Youshimatz pidió un plazo para tratar de solventar las observaciones.

Le fue concedido.

Pero su suerte ya estaba echada.

Aquellos hallazgos sirvieron de sentencia para acordar el desenlace del medallista olímpico (Los Ángeles 1984) en la administración estatal.

Habrá que ver qué sucede en los meses por venir.

Porque aun con él fuera, el proceso administrativo sigue su cauce natural.

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