Puebla pierde lucha contra la pobreza
En su afán por justificar lo injustificable, en días pasados, desde la Casona de los Fuertes, surgió la orden de culpar a la administración marinista de tener a Puebla sumida en la pobreza.
En esta ridícula estrategia, diversos personajes ligados al morenovallismo se han dado a la tarea de culpar al villano favorito de Puebla por haber dejado al estado como uno de los tres con mayor marginación social.
El problema para el Señor de los Cerros es que el salvoconducto que le dejó firmado en blanco el exgobernador tenía una fecha de caducidad, la cual venció en febrero pasado, cuando el sexenio morenovallista cumplió su primera mitad.
Lo que en su momento les dio enormes resultados, culpando de todas las desgracias a Marín y compañía, hoy ya no puede ser la justificación a su ineficiencia.
A Marín la sociedad lo calificó y reprobó en la elección de julio de 2010, la cual le costó al PRI perder la gubernatura y la mayoría en el Congreso. Además de que este costo político se prolongó en las pasadas elecciones intermedias, en donde el fantasma del marinismo volvió a pagar viejas facturas.
Sin embargo, a tres años de distancia, el gobierno estatal no puede justificar el fracaso de sus políticas sociales argumentando que la pasada administración dejó a Puebla en el tercer lugar de pobreza.
La realidad es que después de tres años de gobierno, Moreno Valle no ha perdido la lucha contra la pobreza, simple y sencillamente porque nunca ha intentado luchar contra ella.
El Señor de los Cerros se pasó por el Arco del Triunfo la pobreza extrema de miles de poblanos y prefirió centrar los recursos en obras faraónicas en la capital del estado y eventos VIP para sus selectos invitados.
Por más que le han buscado, en la residencia de Los Fuertes no han podido justificar los altos índices de marginación que hay en el estado; así que, para lavar la cara de Puebla, la ocurrencia fue culpar a la anterior administración.
En esta absurda estrategia le tocó el turno a Salvador Escobedo, quien intentó justificar el flagrante abandono a los pobres diciendo que los verdaderos culpables fueron los anteriores gobiernos, por no haber aplicado políticas públicas adecuadas para combatir la pobreza extrema.
Qué cara dura la de Escobedo. Seguramente, este señor piensa que los poblanos no tenemos memoria y que ya olvidamos que fue el titular de Oportunidades durante el sexenio de Felipe Calderón y que con Moreno Valle fue el secretario de Desarrollo Social durante nueve meses.
Este señor es un desvergonzado porque intentar zafarse de su responsabilidad acusando a los anteriores, cuando ya llevan tres años en el gobierno; es una desfachatez.
Yo estoy de acuerdo en que subir de los tres últimos lugares a la media tabla nacional en el índice de extrema pobreza es un asunto imposible, pero estamos hablando de que no han podido escalar un sólo lugar.
Que no jodan, la administración morenovallista ha resultado tan ineficiente como la marinista, en términos de políticas sociales, y eso no resiste un sólo análisis.
El gobierno estatal tiene que asumir su responsabilidad y su fracaso. Ya es tiempo de dejar ir al fantasma de Marín y enfrentar con valor los yerros presentes.
Invitar a un investigador de la ONU para recordar que Puebla era ya el tercer estado más pobre en 2010 no justifica la ineficacia del actual sexenio.
Si estamos en el 2014, ¿por qué no estamos en el cuarto, quinto o sexto?
Conclusión, en tres años no han hecho nada. Peor aún, las cifras de Coneval indican que de 2011 a 2013 se incrementó en 260 mil el número de pobres.
Es decir, que estamos peor que cuando el morenovallismo le abrió los ojos a los poblanos y nos dijeron que lo mejor estaba por venir.
No hay más, en el gobierno que prometió transformar a Puebla impera la ineptitud para manejar los programas sociales demostrando que los pobres no son prioridad para el actual gobierno.
En términos coloquiales, podemos concluir que los pobres les valen madre.
Ni más ni menos.
