A Israel Pacheco se le acabaron los días de líder sindical
Con las evidencias acerca de la fortuna acumulada por Israel Pacheco Velázquez a lo largo de más de 12 años al frente del sindicato del Ayuntamiento de Puebla, el líder gremial quedó abandonado por el partido político que fue su comparsa durante ese tiempo.
Efectivamente, el PRI lo arropó a través de sus presidentes municipales, Mario Marín, Enrique Doger Guerrero y Blanca Alcalá Ruiz.
Lo ayudaron, indirectamente, a consolidarse como una de las fuerzas sindicales con mayor fuerza capaz de poner en jaque a cualquier administración municipal en caso de no cumplir con sus exigencias de supuestamente de buscar mejores beneficios para la clase trabajadora.
Los tiempos cambian.
Pacheco Velázquez perdió la oportunidad de trabajar junto con el alcalde Antonio Gali Fayad.
Trató de utilizar la misma estrategia con Eduardo Rivera. Presionar el incremento salarial a cambio de dar de alta 400 nuevas bases.
Se sintió arropado -momentáneamente- por Blanca Alcalá al aventurarse a declarar que vencerá al ayuntamiento en torno al emplazamiento a huelga en el Organismo Operador del Servicio de Limpia (OOSL).
Si el PRI, vía una de sus figuras más representativas, mantiene su postura de apapachar a Pacheco Velázquez, cometerá uno de sus grandes errores.
No puede defender al líder sindical dedicado a amasar millones de pesos a través de una triangulación con sus familiares para adquirir propiedades, una empresa, cuentas bancarias así como autos de lujo.
Señalar que se trata de una persecución política no será suficiente para tapar lo hecho por Israel Pacheco.
De ahora en adelante, el líder sindical está más solo que nunca.
Ha perdido presencia y poder que vicios del pasado quedaron enterrados.
Tal es el caso de los recibos de nómina como empleado del área administrativa de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Obras Públicas.
Antes los recibía directamente en su oficina por el personal de la misma dependencia municipal, el cual debía esperar hasta dos horas para que los firmara Israel Pacheco. Ahora ya no es así.
Cuentan que a la par de perder poder entre las dependencias municipales, sus días están contados al frente del Sindicato Único de Empleados y Trabajadores del Honorable Ayuntamiento de Puebla e Instituciones Paramunicipales (SUETHAPIP).
Algunos dicen que no sigue en el cargo antes de finalizar el primer semestre del año.
***
En las oficinas de la Comisión de Derechos Humanos Puebla (CDHP) a cargo de Adolfo López Badillo, existen quejas de personal de la subsecretaría de Inteligencia e Investigación dependiente de la Secretaría de Seguridad Pública estatal.
Desde febrero del presente año, personal puso de manifiesto su inconformidad por los abusos laborales que se cometen por el subsecretario Juan Zeferino Sánchez y por las áreas de Análisis Criminal.
Entre las quejas del personal han sido las violaciones a la jornada laboral al dejarlos salir posterior a las 21:00 horas cuando el horario establecido es de las 09:00 a las 18:00 horas.
Además ha sido obligado a ejercer labores de vigilancia para combatir el robo a cuentahabientes sin recibir la capacitación adecuada.
También han sido obligados a realizar labores de inteligencia en las juntas auxiliares.
Los que se han inconformado o negado, han sido sancionados a realizar guardias los días domingo, día marcado como descanso.
Otros casos, han sido objeto de señalamientos para dejar sus puestos y presentar sus renuncias.
El ambiente laboral se ha vuelto hostil.
Esperan que la queja tenga eco a nivel estatal, aunque el personal se prepara llevar el caso a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.
El dato
Que el ex regidor -dizque independiente- Carlos Ibáñez decidió quedarse con los casi 200 mil pesos que recibió de fin de trienio durante la gestión pasada a cargo de Eduardo Rivera Pérez.
Pese a comprometerse a devolver el recurso como parte a su rechazo a las presuntas irregularidades cometidas en el uso de los recursos de los últimos 45 días de la gestión riverista, finalmente cambió de opinión.
Su argumento es que nunca encontró respuesta a su petición para que le dieran la cuenta bancaria para regresar el dinero. Si tanto despreciaba los casi 200 mil pesos ¿no sería mejor que lo hubiera donado a una institución de beneficencia?
Comentarios:
@Marcomironc
