Universidad pública estrena nuevo estilo de gobierno
"Gallineros que se convirtieron en aulas".
Así, de esa manera, el rector de la BUAP Alfonso Esparza Ortiz definió a algunos de los 10 campus regionales que posee la universidad fuera del municipio de Puebla.
Estas unidades, agregó, son carentes de sentido académico y social, se abrieron sin previos estudios de factibilidad y por cuestiones ajenas a lo que es la docencia, y presentan una deficiente infraestructura.
Para no dar pie a las interpretaciones ejemplificó con el caso de Acatzingo.
En ese sitio, expuso, el campus se encuentra alejado de la cabecera municipal, sin servicio de seguridad ni de transporte para estudiantes y maestros.
Las unidades regionales, remató frente a sus interlocutores, son la principal debilidad de la máxima casa de estudios.
Estas palabras podrían considerarse parte de un ejercicio natural de comunicación durante una campaña política, cuando aquel que las pronuncia quiere hacer empatía con el electorado para conseguir su respaldo en las urnas.
Pero no forman parte del ejercicio habitual de un rector en funciones, de uno que además ya lleva un año al frente de la institución y que no necesita granjearse el visto bueno de los universitarios para seguir adelante, al menos no por ahora.
Aun así, Esparza lo hizo.
El martes, en lo que fue el segundo día de un novedoso ejercicio de retroalimentación con los integrantes de la comunidad universitaria, que se ha denominado "Diálogos con el rector", Alfonso Esparza dio muestras del estilo personal que le impondrá a su gestión en los años por venir, un estilo basado en la apertura y en el interés por escuchar las demandas de los alumnos y docentes para resolver sus problemas.
Admitir las carencias de las unidades regionales, y pegarle sin querer con ello a su antecesor Enrique Agüera Ibáñez, fue un paso importante hacia ese nuevo estilo.
Por supuesto, al término del diagnóstico se comprometió a dignificarlas y a elevar su calidad educativa hasta llegar a los mismos niveles de las sedes principales.
Ese día, entre una y cuatro y media de la tarde, el rector encabezó un encuentro con más de 200 miembros de la comunidad universitaria en el auditorio de la facultad de Administración, en CU.
Se hizo acompañar de los vicerrectores, del secretario general, del tesorero, de la contralora, de la directora de planeación institucional y del defensor de los derechos universitarios.
La idea era llevarse a todos los funcionarios de primer nivel para dar cauce inmediato a las peticiones.
Y eso fue lo que sucedió.
Esparza atendió tres rondas de intercambio de opiniones.
Lo relevante fue que los organizadores tenían prevista una sola.
Las otras dos surgieron al momento, por iniciativa del rector, que al término de la primera y la segunda invitó a quienes no habían hecho uso de la palabra a sumarse al diálogo.
Que no le rehuyera a las eventuales quejas fue una grata sorpresa para los asistentes.
Otra sorpresa fue mirarlo tomar nota de lo que escuchaba en pequeñas tarjetas para después dar instrucciones a sus colaboradores.
Se le vio sincero pues.
Lo que no es común en el servicio público.
Incluso al final, ya de pie y a punto de emprender su partida, siguió con las interacciones.
Una maestra lo abordó en uno de los pasillos para plantearle que no estaba conforme con el proceso de promoción que permite a los docentes acceder a un mejor ingreso económico.
Esparza la escuchó y le ofreció canalizarla con la directora de planeación institucional, Esperanza Morales Pérez, a quien obligó a regresar al auditorio (ya se había retirado) para conversar con ella.
En suma, eso hizo el rector esta semana.
Estrenar un nuevo estilo de gobierno en la universidad pública.
***
El autor de esta columna le atinó al pronóstico.
No sólo se confirmó que el contenido de las convocatorias para la elección en juntas auxiliares incluiría a los partidos políticos como vía para el registro de candidatos, como lo definió el documento aprobado ayer en el ayuntamiento de Puebla.
Otro asunto, confirmadísimo, es el de las candidaturas comunes anti-PRI.
También ayer, los dirigentes estatales del PAN, PRD y Nueva Alianza, Rafael Micalco, Eric Cotoñeto y Gerardo Islas, en ese orden, reconocieron que traen ese plan entre manos para afrontar la nueva competencia electoral.
Twitter: @jorgerdzc
