Mondragón, víctima del grupo que apoyó
Corría el año de 2010 y la campaña para gobernador se acaloraba. Era yo el conductor de Informativo102, noticiero matutino de la estación más escuchada de Puebla. A la antesala llegó el líder estatal del PAN Juan Carlos Mondragón, dispuesto a una entrevista. Era el inicio del fin de la ultraderecha poblana. Aquí la historia.
Posterior a la entrevista de ese día, platiqué unos minutos con Juan Carlos, quién había expresado un discurso duro en contra del gobierno marinista y además un apoyo incondicional a su candidato Rafael Moreno Valle.
—Oye, Juan Carlos, ¿tienes claro quién es Rafa?
—Claro, Rafa es quien nos va a hacer ganar y nos va a permitir darle a Puebla lo que se merece.
—Pues suena muy bien, pero ¿estás seguro de que le va a cumplir a tu partido y a quienes hoy se la están jugando con él?
—Claro, Rafa es un tipo de palabra y tenemos acuerdos que seguramente va a cumplir.
—Pues ojalá no te equivoques, pero creo que los panistas se están pasando de confiados.
Palabras más palabras menos, esa fue la conversación que tuve con Mondragón esa mañana, en donde su mirada mostraba la ilusión de ser parte de la derrota del PRI y del marinismo a manos de Moreno Valle.
Pasaron unas semanas y la elección llegó.
Rafael Moreno Valle ganó y Juan Carlos Mondragón —junto con miles de panistas— salió a las calles a celebrar la derrota del marinismo y, por ende, el abordaje blanquiazul a Casa Puebla.
Sin saberlo, Mondragón celebró la más pírrica victoria que se conozca del panismo.
La euforia del panismo por el triunfo morenovallista se prolongó durante los meses que duró la transición, hasta que se conoció la conformación del gabinete estatal, en donde los panistas brillaron por su ausencia.
Fue en ese entonces cuando los panistas empezaron a darse cuenta de que habían sido utilizados para los fines del ahora gobernador.
Sin embargo, pese a todas las señales, los panistas se aferraron a su pírrica victoria y, junto con Mondragón, esperaron a que les llegara su tiempo.
Pobres ilusos, el paso de los meses les fue demostrando que para el Señor de los Cerros no hay palabra que se pueda contraponer a sus intereses personales.
Fue ahí cuando se generó en el Congreso de Puebla la llamada ley Mondragón, la cual no tenía otro interés que sacarlo de la dirigencia estatal de Acción Nacional.
Hasta esos días, Juan Carlos Mondragón se enteró de que fue utilizado por Moreno Valle.
Ni más ni menos.
De ahí se desató una guerra en contra de todos aquellos panistas que tuvieran que ver algo con los viejos grupos del PAN, en donde Mondragón fue obligado a despedirse de liderazgo estatal.
Era evidente que Moreno Valle no tenía otra meta más que erradicar a la derecha poblana para crear un nuevo PAN, sin la fuerza de las llamadas familias custodias, las cuales eran las que imponían condiciones, incluso por encima del poder gubernamental.
Todo lo anterior lo comento porque Juan Carlos ayer fue notificado del resolutivo de la autoridad federal, en el sentido de que su diputación plurinominal no le corresponde a él, sino a Eukid Castañón.
Irónicamente, Mondragón volvió a ser víctima del grupo al que tanto promovió.
Y así como él, en diferentes escalas, existen cientos o miles de panistas que fueron timados por Moreno Valle con el cuento de que el PAN gobernaría Puebla.
Nada más falso.
