Gustavo Madero sólo logró movilizar a 6 mil panistas

Enrique Núñez/Contracara/Intolerancia
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Toda la estructura electoral y las carretadas de recursos que el Señor de los Cerros ha puesto a disposición de Gustavo Madero tienen un alto costo para quien busca reelegirse como dirigente nacional del blanquiazul.

Basta con echar un simple vistazo a la campaña maderista para comprobar que el mandamás poblano tiene metidas las manos, el brazo, el codo y hasta el hombro.

El estilo de la campaña es el mismo que en su momento se utilizó para abrir las puertas de Casa Puebla a la alianza multipartidista, apoyada en las viejas mañas priistas de las que despotrican los propios panistas.

Sin embargo, pese a que detrás de Madero están decenas de operadores morenovallistas, es evidente que algo pasa con su campaña porque simplemente no levanta.

Lo sucedido el día de ayer en la llamada Plaza de la Victoria demuestra que los panistas poblanos no están del todo convencidos de seguir la línea dictada por Casa Puebla, en donde la orden es clara y precisa: apoyar con todo a Madero.

Y es que no es lo mismo engatusar y movilizar a miles de votantes a cambio de un puñado de billetes, que convencer a 12 mil quinientos militantes después de que el morenovallismo se ha cansado de pisotearlos durante estos últimos tres años.

Para nadie es un secreto que para la estructura del gobierno estatal llenar de “pelados” la Plaza de la Victoria era un asunto de rutina; sin embargo, acarrear a más de 20 mil panistas o cuando menos a 20 mil que parecieran panistas resultó misión imposible.

Por más camiones y camionetas que pusieron desde temprana hora para concretar el acarreo, éste nunca se logró. Unos 5 mil —concedámosles 6 mil— panistas fueron los que lograron movilizar, pese a toda la maquinaria estatal, que terminó desbielándose.

Y eso que para intentar justificar el acarreo se habló de que el de ayer no era un evento estatal, sino regional, que incluía, además de Puebla, a militantes de Veracruz, Morelos, Hidalgo y Tlaxcala.

Pues peor tantito.

El resentimiento azul

Esta falta de respuesta de los panistas a la convocatoria morenovallista para apoyar de manera ciega a Madero parece revertirse, y es ahí en donde el grupo en el poder se debe hacer una pregunta.

¿De qué están fastidiados los panistas?

Para esta pregunta existen muchas respuestas. Aquí algunas.

De la nula participación de panistas en el gabinete estatal.

De la abundancia de priistas en los primeros círculos del poder estatal.

Del maltrato del morenovallismo hacia las figuras del PAN.

De la forma en la que se repartieron las candidaturas en 2013.

De la falta de empleo para la militancia panista.

Y de las evidentes prácticas priistas del supuesto primer panista del estado.

El problema más grave para Madero es que Puebla representaba en el papel un voto a manera de aplanadora, que le daría cuando menos 80 por ciento de los votos del padrón estatal, dejándoles un amplio colchón para los estados en donde Ernesto Cordero espera obtener ventajas.

Si la percepción que dejó el evento de Puebla se generaliza en el resto del país, aunado a la decreciente imagen de Madero después del escándalo de Oceanografía, me parece que las luces de alarma deben estar al rojo vivo en el cuartel maderista-morenovallista.

Ya no es casual que algunas encuestadoras nacionales le estén dando una ventaja de 20 puntos a la fórmula Cordero-Oliva.

Y aunque los cálculos de los expertos sigan creyendo que la operación de los gobernadores le va a dar el triunfo a Madero, me parece que hoy la moneda vuelve a estar en el aire.