PRI criticó al gabinete con temas de seguridad y pobreza
Pese a los rígidos formatos con los que la aplanadora morenovallista en el Congreso intentó callar cualquier postura crítica que pudiera poner en aprietos a cualquiera de los miembros del gabinete estatal, hay que decir que la fracción del PRI-Verde terminó metiendo en camisa de once varas a los funcionarios, que buscaron salir por piernas, más evadiendo que enfrentando los cuestionamientos de los irreconocibles legisladores de oposición.
La pobreza y la inseguridad terminaron siendo los temas que dejaron al descubierto la errática política social y la nula estrategia en materia de seguridad por parte de quienes fueron importados a Puebla para tratar de combatir las condiciones de marginación y de inseguridad en las que vivimos los poblanos.
Sin embargo, de todas las comparecencias, sin duda las que dejan en claro que la postura defensiva tanto del procurador Víctor Carrancá como del titular de Seguridad Pública Facundo Rosas, confirman lo que todos los poblanos sabemos y padecemos día a día.
Por increíble que parezca, la defensa de los miembros del gabinete de seguridad es que decidieron desviar los cuestionamientos de los diputados asegurando que la inseguridad en Puebla es más un asunto de percepción que de realidad, toda vez que los números les dicen que sus políticas de seguridad son acertadas.
Y, en ese sentido, vale la pena preguntarles, ¿a qué malditos números se refieren?
A los poblanos nos preocupa, por encima de todo, el creciente índice de robos con violencia, en donde Puebla es uno de los peores estados y el imparable robo en casa habitación, donde todos conocemos a una o varias personas que sufrieron la comisión de este delito.
Pero vayamos más lejos.
Los funcionarios morenovallistas no reconocen estos números y utilizan otros rubros en donde Puebla sale mejor librada. Partiendo de esa base, es necesario recordar que cualquier víctima de un delito, antes de presentar una denuncia hace una obligada reflexión que lo lleva de manera irremediable a imaginarse en una agencia del Ministerio Público, con toda la burocracia, corrupción y malos tratos que éstas conllevan.
Sobra decir que la gran mayoría de las víctimas no presenta denuncias, por lo que la mayoría de estos delitos no se ven reflejados en los índices que utilizan los funcionarios para tratar de evadir su responsabilidad.
Ahora resulta que estos divos de la justicia desdeñan la percepción ciudadana que muestra una impotencia ante la creciente ola delictiva en nuestro estado.
Y en esa lógica, yo les pregunto: ¿Qué es más importante, la percepción ciudadana, o los números “oficiales”?
Porque si se van a guiar por sus números, que cierren el nuevo edificio de la PGJ y el de la SSPE, ya que —según éstos— vivimos en un estado maravilloso, como de cuento de hadas.
Para su mala fortuna, son funcionarios y se deben a los ciudadanos. Ciudadanos que viven en una Puebla muy distinta a la de los exquisitos funcionarios, que utilizan docenas de escoltas para salvar su pellejo.
El exabrupto del procurador
Y por si algo faltara, hablando de percepción, el procurador se defendió cuando dijo que en Puebla las personas que son “medio” privadas de su libertad, ya se dicen secuestradas.
Ah, cabrón.
Así como usted lo lee.
Un experto en derecho penal como Carrancá, que debió haber leído profundos tratados sobre la “tipicidad” como elemento del delito, habló en la máxima tribuna del estado de una “medio” privación de la libertad.
Diversos tratadistas coinciden que la tipicidad es el elemento esencial para la configuración del delito, sin este elemento exterior de conducta subjetiva es imposible su existencia. Está dentro del tipo penal toda conducta que mediante una acción u omisión se ajusta a los supuestos jurídicos establecidos como delito. Se denomina tipicidad al encuadramiento de la conducta humana al tipo penal.
Imagínense al procurador negando una consignación por el delito de secuestro, argumentando que sólo se trató de una “medio” privación de la libertad.
Ante tal barbarismo, bien valdría la pena que el señor procurador escriba un tratado urgente sobre la “medio” privación de la libertad, para evitar que ministerios públicos y legisladores vayan a soltar a los secuestradores.
Por eso estamos como estamos.
Crece el negro historial de don Facundo
El día de ayer se dio a conocer que el líder de los llamados Caballeros Templarios, Nazario Moreno González —alias “El Chayo”—, fue abatido en un enfrentamiento con elementos de la Marina este fin de semana.
El problema es que en el sexenio pasado, en diciembre de 2010, el gobierno de Felipe Calderón presumió —sin presentar el cadáver— la caída del líder templario.
Sobra decir que el actual secretario de Seguridad Pública en Puebla, Facundo Rosas, era el segundo de abordo del titular de Seguridad del gobierno calderonista, Genaro García Luna.
Con la captura y muerte del “Chayo” este fin de semana se demuestra el nivel de las mentiras del gobierno de Felipe Calderón, del cual heredamos nada más y nada menos que a don Facundo. El mismo que señaló Edgar Valdez Villareal “La Barbie” como uno de los funcionarios a los que les entregaba dinero a cambio de protección.
Y después de todo lo anterior todavía nos preguntamos por qué la inseguridad en Puebla sigue creciendo
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
