Alcalá y Doger quieren candidatura de 2018

Jorge Rodríguez Corona/A Puerta Cerrada/El Sol de Puebla
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¿Aceptará Blanca Alcalá ser la heroína que el PRI requiere para volver a Casa Puebla?

Los personajes que ahora mismo toman las decisiones en el Comité Ejecutivo Nacional del tricolor han caído en la cuenta de que no podrán ganar la gubernatura en 2018 si antes no se alzan con la victoria en el 2016.

Y más.

Tan bien informados están de las capacidades electorales del gobernador Rafael Moreno Valle que ya desde ahora piensan competir con la mejor de sus cartas en ese 2016, para elevar sus posibilidades de triunfo.

Justo aquí es donde aparece el nombre de la senadora y ex presidenta municipal de Puebla.

En efecto, como ha trascendido en días recientes, Blanca Alcalá es hoy por hoy la figura que se menciona entre los dirigentes del partido como eventual candidata priista para las locales de ese año.

Lo que hay que preguntarse es si ella estará de acuerdo en disputar la minigubernatura, cuando, se sabe, sus metas personales han venido enfocándose hacia la 'grande'.

Blanca Alcalá es sólo una de los varios tricolores que quieren la candidatura de su partido al gobierno del estado en 2018, y que además han comenzado a trabajar para conseguirla.

Todos, con excepción de Enrique Doger que ha dicho en corto que trae un juego aparte, van por la siguiente gubernatura de seis años y desprecian en consecuencia la 'mini'.

Estos priistas han olvidado que existe un paso previo para ganar los comicios que les interesan, y no han reparado en que, sin ese paso, el objetivo que traen entre ceja y ceja puede tornarse inalcanzable.

La dirigencia nacional trae un planteamiento diferente al de sus precandidatos.

Ahí donde despachan César Camacho e Ivonne Ortega han visualizado que si el candidato del mandatario gana las elecciones de 2016, el PAN y sus aliados se volverán prácticamente invencibles para la siguiente contienda.

Eso es real.

Un 'mini' gobernador emanado del morenovallismo garantizará la continuación de las estructuras de poder que hoy tiene y se convertirá en motor de lucha del nuevo 'delfín' para batirse a muerte (electoralmente hablando) con el priismo.

Si ese nuevo 'delfín' resulta ser José Antonio Gali, como se presume a la distancia, el escenario se volverá aún más complicado para el PRI, que tendrá que buscar hasta por debajo de las piedras a un perfil que pueda hacerle frente a quien ya para entonces será el ex presidente municipal de Puebla más mediático de la historia.

Complicado para el partido tricolor recuperar Casa Puebla en esas condiciones.

Por eso es que sus dirigentes nacionales han puesto la mirada en el 2016.

Pero sobre todo, la han puesto en Blanca Alcalá, la mejor de sus cartas en términos de competencia electoral.

Dos años pasarán rápido.

Habrá que ver si la intención del CEN permanece hasta entonces, y si, en caso de que se lo pidan, la senadora acepta el sacrificio.

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