Microtractores no aportaron beneficios a los agricultores

Enrique Núñez/Contracara/Intolerancia
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Aún recuerdo el vaticinio que en esta misma columna hice al arranque del sexenio, cuando descubrimos que en lugar de tractores el gobierno del estado regalaría “tractomulas” al por mayor.

En ese entonces anticipamos el fracaso de la entrega masiva de estas podadoras con yunta integrada, debido a que no representaban ningún beneficio para los agricultores.

Digamos que, para fines prácticos, lo mismo daba entregarle un carrito de HotWheels a cada campesino, que darles esos microtractores de juguete.

Es evidente que alguien le vendió la idea al gobernador, basado en los multitudinarios eventos de entrega de estos equipos, sin explicarle que terminarían arrumbados en las rancherías.

Para transformar el campo se requieren soluciones integrales que contemplen la infraestructura necesaria para crear una verdadera agroindustria que les permita competir con el precio y la calidad de sus productos en el mercado nacional.

Más allá de un tractor, se requiere de riego, semilla mejorada, fertilizantes, cosechadoras, bodegas y una línea de distribución que les permita poner los productos en los grandes mercados.

Pero, sobre todo, se necesita asesoría y capacitación.

¿Y cómo diablos van a generar un esquema de producción agrícola, si los funcionarios de este sexenio no conocen otro campo que el de golf?

De verdad, espero que el aumento al presupuesto estatal para el campo tenga un respaldo estratégico que cancele de inmediato los inservibles microtractores, para poder pagarles una vieja factura a los hombres del campo, con quienes el morenovallismo tiene una enorme deuda.

Esperemos que así como se ha derrochado en helicópteros, teleférico, rueda de la fortuna, tren eléctrico y otros gustitos, ahora gasten en una buena asesoría que los guíe correctamente para darle al campo poblano todo lo que le han negado.

Por lo pronto, el Gobierno Federal —a través de Sagarpa, Sedatu y Sedesol— ha contemplado un aumento histórico al presupuesto para el sector agrícola, para asistencia técnica y financiamientos agropecuarios, lo cual hace pensar que el gobierno morenovallista podría aprovechar la coyuntura y verse beneficiado de los diversos programas federales a través de las delegaciones de estas dependencias.

Habrá que ver si se sacuden la soberbia y deciden de una vez por todas apoyar con todo al sector más olvidado de todos: el campo poblano.

Pero toda parece que no será así.

Los intereses políticos del grupo en el poder buscan opacar a una conocedora de la realidad del campo poblano: Maritza Marín, en el Congreso local. El contrapeso lo intenta hacer Germán Martínez Manzano, quien formó parte del equipo de campaña del gobernador.

No hay que olvidar que Germán es dirigente de la agrupación Tierra Fértil y el autor intelectual del proyecto de los mototractores, instrumentos a los que los técnicos agropecuarios les llaman yuntas humanas o tracto-mulas, en uno más de los proyectos fallidos del sexenio.

Incluso, su nombre se llegó a manejar como posible primer secretario de Desarrollo Rural, aunque su bajo perfil evitó que su sueño se hiciera realidad.

Los mototractores son más un capricho de la actual administración que una estrategia real para superar los problemas de mecanización que enfrenta el campo poblano.