Cabalán, un candidato a la minigubernatura muy vulnerable
La línea para que “Caba” —como le dice el gobernador— sea apoyado por toda la estructura estatal para que se convierta en el candidato a la minigubernatura ya bajó y todos, sin excepción, deben trabajar para posicionar al elegido.
Es evidente que quieren repetir la misma fórmula que de manera exitosa convirtió a Tony Gali en el alcalde de Puebla capital.
Sin embargo, el actual secretario de Infraestructura está muy lejos de tener las cualidades de Gali, quien se convirtió en un candidato con amplio potencial electoral.
Y aquí es en donde aparece el fantasma de Zavala, ya que el error que en su momento cometió Mario Marín, emborrachado por los resultados de las últimas dos elecciones, en donde prácticamente se llevó el carro completo, lo llevó a pensar que podía imponer a su operador, pese a todos los negativos que las encuestas arrojaban.
Si lo vemos detenidamente, la imposición de un personaje no poblano como Cabalán Macari, el cual ha sufrido ya varios tropiezos como operador de la obra pública y que puede ser señalado junto con Roberto Moya como los principales operadores financieros del morenovallismo, en escándalos venideros, lo convierte en un candidato sumamente vulnerable.
Uno de los puntos débiles que más bonos electorales le dieron a Moreno Valle en la elección de 2010 fue precisamente su condición de poblano, contra el delfín chiapaneco del marinismo.
A lo anterior, hay que diferenciar el estilo de inclusión de Gali Fayad, quien se dedicó a sumar a los grupos resentidos del actual sexenio, creándoles esperanzas futuras, cuestión que por obvias razones no puede ofrecer Cabalán.
El escenario se puede complicar aún más si consideramos que en el PRI podrían pensar en Blanca Alcalá para la llamada minigobernatura. Y aunque muchos dicen que Blanca quiere buscar la de seis años, la realidad es que esas decisiones se toman en Los Pinos, y si quieren que vaya ni siquiera le preguntarán.
En beneficio de Cabalán y de los intereses del habitante de la casona de Los Fuertes, hay que decir que el dinero y la estructura jugarán a su favor, pero deberán siempre considerar que Cabalán no es Tony Gali y mucho menos Rafael Moreno Valle.
La cumbre de gobernadores, un error de cálculo
Para quienes fueron testigos de la frialdad de Enrique Peña hacia Rafael Moreno Valle en la “cumbre” de gobernadores seguramente vino a su mente una reflexión. No se trata de jugar al adivino, sino de entender que la condición de presidente de la Conago le daba al mandamás poblano una posición de privilegio, y que al dejar este cargo se convierte en uno más de los gobernadores de oposición.
Pero el cambio en la relación EPN-RMV o Federación-Estado no sólo se deriva de la pérdida de la presidencia de la Conago, sino de un grave error de cálculo del gobernador poblano.
Veamos.
En su afán por ganar reflectores y generar un clima que lo lleve a una eventual candidatura presidencial por Acción Nacional, el Señor de los Cerros no midió la dimensión de sus eventos, particularmente el organizado en el Centro Expositor, en donde el derroche de estructura y de recursos irritó al presidente Peña, quién confirmó todas las versiones que habían llegado a sus oídos, pero que esta vez rebasó los límites de lo imaginado.
Pensando que como a él lo mueven los reconocimientos públicos, Moreno Valle dedicó buena parte de su discurso para reconocer el trabajo del priista Enrique Peña, sin darse cuenta que por un lado indignaba a sus compañeros de partido y por otro incomodaba al presidente.
Así las cosas, el magno evento de Moreno Valle, disfrazado de cumbre de gobernadores, fue visto como un arranque de campaña en las narices del propio presidente y tendrá prontas repercusiones que marcarán la nueva relación del Gobierno Federal con la administración morenovallista.
Entre los gobernadores, no sólo priistas, el comentario sobre los excesos de la última reunión de la Conago con Moreno Valle como presidente fue el común denominador; y si quería llamar la atención, créanme que lo logró: ahora desde Los Pinos estará permanentemente en la mira.
En política, esos errores de cálculo suelen pagarse muy caro.
Ya lo verán.
