Opacidad en casos de Karla López y crimen de subdelegada

Enrique Núñez/Contracara/Intolerancia
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Haciendo un análisis reciente de lo que en materia de procuración de justicia ha sucedido en Puebla, es evidente que algo pasa en la Procuraduría General de Justicia, en donde la ineficiencia se ha convertido en el pan de cada día.

De entrada, el caso del homicidio de Karla López Albert abrió los ojos a la opinión pública, dejando en claro que algo sucede en la PGJ, que la falta de transparencia, las contradicciones y la lentitud se convirtieron en el diario acontecer de una de las dependencias que requieren, por encima de todo, eficiencia.

Por increíble que parezca, a casi un mes de la muerte de Karla López Albert, el principal sospechoso del caso —su novio Manuel Forcelledo— sigue arraigado, sin que se conozcan los resultados de las investigaciones de la Procuraduría.

A la opacidad y lentitud en el caso Karla ahora se suma el misterio que impera sobre el secuestro y muerte de la subdelegada del IMSS, en donde la PGJ ha dado muestras claras de que no procede con transparencia y que las líneas de investigación dejan mucho qué desear.

De entrada, la Procuraduría nunca informó que el exesposo de la funcionaria duranguense estuvo detenido durante los primeros días, como principal sospechoso de este crimen, toda vez que hay declaraciones de personas cercanas a la víctima que aseguran que este sujeto amenazó de muerte a la subdelegada.

Otro dato que no se ha dado a conocer por parte de la Procuraduría es que la funcionaria del IMSS fue asesinada con 60 puñaladas y que le quemaron la cara, lo cual hace pensar que se trató de un homicidio pasional.

Sin embargo, la versión oficial asegura que fueron miembros de los “Zetas” que operaban en Veracruz los que participaron en este secuestro y homicidio, motivo por el cual liberaron al exesposo, quien, por cierto, es originario del mismo estado de Veracruz.

Quienes conocen de los procedimientos operativos de estos grupos del crimen organizado saben perfectamente que las ejecuciones las realizan con torturas y uno o más disparos a manera de ejecución, con el respectivo tiro de gracia.

Pensar que un secuestrador miembro de los temibles “Zetas” va a propinarle 60 puñaladas a su víctima y que le quemó la cara resulta poco creíble.

Ese número de puñaladas y la quemadura del rostro abren una clara línea de investigación que de manera obligada termina en un crimen pasional.

Lo que llama la atención es que, a diferencia del caso Karla, en donde Manuel Forcelledo sigue arraigado sin que le determinen su responsabilidad, en el caso de la subdelegada del IMSS hayan liberado a toda velocidad a su exesposo, sin importar que los propios detenidos hayan citado su nombre como autor material.

Y por si algo faltaba, a estas dudas se suma el cuestionamiento sobre altos funcionarios de la PGJ, incluido el procurador Carrancá.

Lamentablemente, la falta de certidumbre sobre las investigaciones de la Procuraduría va creciendo día con día.

¿Y así dicen que lo mejor está por venir?

No más grilla en el PRI

El mensaje de Guillermo Deloya Cobián fue claro, directo y contundente para los grupos priistas que continúan presionando para jalar agua a su molino.

Con el respaldo de la dirigencia nacional del tricolor, que encabeza César Camacho, el presidente nacional del Icadep cuestionó seriamente la utilidad de continuar en una discusión basada en apreciaciones vagas y en intereses de grupo, que, como hemos visto, no construyen alternativas viables a la reestructuración y consolidación del partido como dar la vuelta a la hoja y ponernos a trabajar para generar las condiciones necesarias para construir innovaciones en la organización.

Y muy claro para los grupos antagónicos que hoy buscan aliarse para mantener sus cuotas de poder, como el que pactaron recientemente Javier López Zavala y Enrique Dóger.

Organizar, puntualizó Deloya Cobián, parece sencillo, sobre todo cuando se anuncian estas acciones sólo por pose, con buenas intenciones pero ingenuas propuestas, o quedan las acciones sin realizar en meras pláticas de café.

¿Así o más claro?