Minigubernatura no interesa al PRI, quieren la de 2018

Jorge Rodríguez Corona/A Puerta Cerrada/El Sol de Puebla
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El lunes que leía la columna de Rodolfo Rivera Pacheco en Facebook me detuve de improviso al llegar a la parte final del texto, cuando después de preguntar qué había sido de los priistas poblanos, él mismo se contestaba de manera contundente: "Aaah sí: peleándose como borrachos por una botella vacía".

La analogía me gustó.

Creo lo mismo que Rivera Pacheco.

Que los priistas, prácticamente todos, llevan tres años peleando, como borrachos, por una botella a la que no le queda una sola gota de alcohol.

Vea usted.

La mayoría se la pasa compitiendo por diputaciones y alcaldías, por cargos de dirigencia partidista y hasta por los afectos del gobernador, desde la posición que sea.

Y unos cuantos, militantes de mayor peso y tamaño político, disputan en silencio la sucesión en Casa Puebla.

Pero no vaya usted a pensar que la sucesión que desemboca en la 'mini'.

No.

Ésa a ninguno interesa.

La que quieren es la del 2018.

Es aquí donde hay que detenerse.

A estas alturas del gobierno de Rafael Moreno Valle se tiene certeza de la identidad de aquellos tricolores que anhelan la gubernatura del estado.

La senadora Blanca Alcalá Ruiz es uno de esos personajes.

Quizá el que se ubica en primer lugar.

Juan Carlos Lastiri Quirós es otro.

Lo mismo que José Chedraui Budib, Enrique Doger Guerrero, Jorge Estefan Chidiac y Javier López Zavala.

Alcalá, Lastiri, Chedraui, Doger, Estefan y Zavala quieren la candidatura del PRI al gobierno del estado en 2018.

Con estilos distintos y desde trincheras variadas, todos han comenzado a trabajar para conseguirlo.

El problema es que los seis suspirantes, más los que se acumulen en el camino, van por la siguiente gubernatura de seis años y desprecian en consecuencia la previa, la 'mini', la que estará en juego en el 2016.

Los priistas se comportan como si entre el final del sexenio de Moreno Valle y la elección local de 2018 no existiera un periodo intermedio.

Grave error.

Se entiende que una gubernatura menor a dos años sea poco apetecible frente a una de seis.

Que los "pesos pesados" del tricolor prefieran ir tras la segunda que conformarse con la primera.

Sin embargo, no han reparado en un detalle: que sin la primera, sin la 'mini', la segunda puede volverse inalcanzable.

Si el candidato del PAN, es decir, el candidato del gobernador, gana los comicios en 2016, la estructura morenovallista permanecerá intacta hasta la contienda de 2018 para recibir con los brazos abiertos a José Antonio Gali Fayad.

Con Gali como candidato, que para entonces gozará de los beneficios en popularidad de un larguísimo periodo al frente de la alcaldía de Puebla; cobijado además, como ya le dije, por el morenovallismo, la misión para el PRI se tornará algo menos que imposible.

Pensar en este escenario como una exageración reflejaría la falta de un análisis serio por parte de los tricolores.

En ellos debe haber inteligencia.

Sin duda la hay.

Pero el egoísmo y la ambición los hace extraviar la perspectiva.

Moreno Valle les dio clases de ejercicio electoral en 2010 y en 2013.

Y volverá a hacerlo en 2016 si continúan como van.

Por eso resulta apropiada la comparación de la "botella vacía".

Disputar el 2018 sin detenerse en el 2016 es justo eso: pelear por el vacío, por lo que no existe.

Después se arrepentirán.

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El sucesor de Víctor Mata Temoltzin en la presidencia del Colegio de Economistas del Estado de Puebla podría ser electo de entre Enrique Cárdenas Sánchez (ex rector UDLAP), los hermanos Alberto y José Julián Sidaoui Dib (este último ex gobernador del Banco de México) y Miguel Hakim Simón (coordinador de Asuntos Internacionales y de Apoyo a Migrantes en el gobierno del estado).

Ha trascendido que frente a la próxima conclusión del periodo de Mata, integrantes de ese Colegio se han dado a la tarea de buscar perfiles que den continuidad a las labores de fortalecimiento del gremio que ha desarrollado el casi ex presidente, así como al trabajo de vinculación nacional e internacional con instituciones de prestigio como la UDLAP, la BUAP, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, entre otras.

La elección del nuevo presidente se realizará el 14 de febrero mediante voto secreto depositado en urna en la sede del Colegio.

Como integrantes de la comisión electoral participarán el propio Mata, Ángela Bedolla Bravo, Gabriel Reyes Cardoso, Julio Rodríguez y un representante por cada planilla registrada.

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Twitter: @jorgerdzc