PRI comenzará guerra electoral con un año de anticipación

Jorge Rodríguez Corona/A Puerta Cerrada/El Sol de Puebla
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A diferencia de los tres años anteriores, parece que el PRI ha escogido el 2014 como el del encumbramiento de partido opositor frente a la administración de Rafael Moreno Valle.

En los pasillos del Comité Ejecutivo Nacional tricolor, donde despacha el mexiquense César Camacho Quiroz, se comenta que quedarán atrás los tiempos del priismo como comparsa y aliado incondicional del mandatario poblano.

Según la especie, esta nueva actitud de cara al morenovallismo tendrá la mira puesta en las elecciones federales de 2015.

Lo que buscará el PRI es llegar a los comicios del año que viene con mayores posibilidades de triunfo.

Para ello ha decidido comenzar la guerra preelectoral con más de un año de anticipación.

Me explico.

Junto con la ruptura institucional, los jerarcas del tricolor traen entre manos todo un plan para tratar de dinamitar al gobierno de Moreno Valle, al menos en el terreno de la percepción pública.

Por canales que se irán conociendo en las semanas por venir, el PRI de Pablo Fernández del Campo soltará varios misiles discursivos encaminados a desgastar y deteriorar la imagen del inquilino de Casa Puebla, a quien por fin hoy los priistas reconocen como rival político.

¡Despertaron!

Sí.

Pero no por una genuina vocación social que los encamine a la lucha por la justicia y el bienestar de los poblanos.

No.

Sino por un mero interés electoral.

La tunda recibida en las urnas en julio de 2013 llevó a la dirigencia tricolor a replantear el camino.

Sobre todo frente al proceso de renovación que se avecina en la Cámara de Diputados, el cual exige, le demanda al PRI, buscar la mayoría de los escaños para respaldar las decisiones e iniciativas presidenciales en la segunda mitad del sexenio.

En eso está metido el Comité Directivo Estatal.

Y tal parece que el tercer informe de gobierno, y sus secuelas positivas para el gobernador, ha sido la coyuntura perfecta para el arranque.

El discurso leído por la diputada Silvia Tanús Osorio el miércoles en el Congreso del Estado, a nombre de la fracción tricolor, es una muestra de las lanzas que han estado preparándose.

Los grandes temas del PRI para desacreditar a la gestión estatal serán desarrollo social, seguridad pública y campo, justo como se hizo evidente en el texto leído por Tanús.

Acusaciones por "excesos" y "mentiras" serán los aderezos.

El mismo miércoles ocurrieron dos hechos que podrían enmarcarse en este escenario de guerra preelectoral.

Primero, César Camacho no acudió a la lectura del informe del gobernador en el Auditorio de la Reforma.

Y segundo, Guillermo Deloya Cobián, quien asistió en representación del líder priista, dejó el acontecimiento en reclamo por el sitio que le asignaron dentro del inmueble, en cuarta fila.

"Su servidor JAMÁS va a permitir un trato indigno a mi partido o a mis dirigentes. Mal por tan lamentable comportamiento", escribió Deloya en Twitter (@gdeloya) minutos después de abandonar el auditorio.

La contienda, entonces, ha comenzado.

Cólmese de la botana que más le apetezca para presenciar el espectáculo.

Porque eso será, sin duda, un espectáculo llamado "elecciones federales 2015".

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Twitter: @jorgerdzc