La sombra del desempleo acecha a priístas

Jorge Rodríguez Corona/A Puerta Cerrada/El Sol de Puebla
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Entre los diputados locales del PRI existe la firme convicción de que los tomadores de decisiones de la dirigencia nacional de su partido y del gobierno federal les abrirán los brazos una vez que concluya la agonizante LVIII legislatura.

Estos priistas tienen la esperanza de encontrar trabajo digno y bien pagado -pero sobre todo lo segundo-en algunas de las delegaciones federales que siguen sin renovar titular, como aquellas que dependen directamente del secretario de Hacienda Luis Videgaray Caso, o de que una suerte de revaloración de perfiles eche de Puebla a malos servidores públicos y les brinde una oportunidad a ellos... y ellas.

La sombra del desempleo acecha sobre estos priistas, quienes se han de morder las uñas de angustia frente a la inminente desaparición de la dieta mensual, del obsequio anual disfrazado de apoyo para gestiones sociales y de los bonos extraordinarios como aquel que recibieron -todos, de todas las fracciones partidistas- para aprobar las leyes de Ingresos y Egresos del Ejecutivo, hace apenas unas semanas.

Por eso es que recientemente los tricolores se han mostrado en público como integrantes de una bancada unida, encaminada hacia un mismo objetivo.

Cuentan que dos personajes de la capital del país les han dicho que demuestren cohesión entre ellos, pero sobre todo, en torno al presidente Enrique Peña Nieto, para que de esa manera logren las posiciones anheladas y eviten el desempleo.

En eso andan Ernesto Leyva Córdova, Edgar Salomón Escorza, Lauro Sánchez López, Gerardo Mejía Ramírez, David Espinoza Rodríguez, Jesús Vázquez Viveros y Ricardo Urzúa Rivera, además de Eleofermes Palacios Reyes y Elvia Suárez Ramírez.

Han pretendido venderse como disciplinados y obedientes en la recta final de la legislatura para conseguir el cobijo del PRI nacional.

Es comprensible.

Todos ellos, con excepción de Mejía que busca un cargo de dirigencia partidista, y de Urzúa que no requiere de chambas para cubrir sus gastos personales, van por una delegación federal.

A ver si el partido, con el que no siempre se han portado muy bien, se las concede.

Lo que es cierto es que varios de los delegados federales que despachan en Puebla, quizá la mayoría de ellos, no han cubierto las expectativas por las que fueron designados.

Si eso se toma en cuenta en la Ciudad de México, y si se pone en marcha la pretendida revaloración de perfiles para apretar tuercas y retomar rumbos, seguro que se abrirán nuevas vacantes y en una de esas hasta se conceden los deseos de los señores diputados.

En plenos festejos decembrinos todo es posible.

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El autor de esta columna hará un receso temporal con motivo del fin de año.

Le agradece sus lecturas de este 2013 que está a punto de extinguirse y le espera de vuelta el 6 de enero, justo en Día de Reyes.

Descanse por favor y pásela excelente en estas fechas, esté de vacaciones o no.

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