El lado oscuro del diputado Héctor Alonso

Enrique Núñez/Contracara/Intolerancia
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Fuera de sus casillas, nuevamente el diputado Héctor Alonso volvió a las andadas y se lanzó contra propios y extraños, demostrando que cuando pierde la cabeza es capaz de eructar las peores atrocidades en contra de quienes él considera sus enemigos.

El día de ayer fueron los miembros de la prensa y los grupos de manifestantes los que llevaron a este iracundo personaje a mostrar su negra faceta externando un discurso a todas luces intimidatorio.

En concreto, a los medios de comunicación les mandó este mensaje,  tras pedir no “darle alas” a los grupos de izquierda y de informar de forma objetiva la “agresión” de la que fueron víctimas:

“Los invito a (los de) prensa —si es que hay justicia también entre ellos— a que sean objetivos y equitativos. A que si quieren mantener un Estado de derechos donde se les respete, que hagan valer el respeto a los demás porque en guerra civil nadie gana. Busquen libritos de historia, vean cómo les fue en 79 y 89 en Nicaragua y otros países, los primeros que aparecieron flotando en los ríos fueron los periodistas”.

Si la intimidación abierta de Alonso Granados obedece a la línea dictada desde Casa Puebla a los diputados de la alianza morenovallista, ésta debe ser motivo de una denuncia penal para que se investiguen los alcances de la misma.

En el caso de los calificativos de “fascistas acarreados”, “borregos de izquierda”, “grupúsculos” y “anarquistas”, lanzados en contra de los manifestantes, es importante que se sepa que los agresores de ayer en el Congreso nada tuvieron que ver con los manifestantes de Morena.

Lamentablemente, Héctor Alonso se convirtió, una vez más, en el tonto útil para intentar desviar la atención en contra de este partido político.

Sobre la supuesta agresión de Morena

(La verdadera historia)

Afuera del Congreso se montó un auténtico teatro orquestado desde Casa Puebla.

Los hechos violentos suscitados durante el cerco al Congreso local tuvieron una encomienda muy clara: había que desprestigiar al Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que encabeza Andrés Manuel López Obrador, y dejar la idea en el imaginario colectivo de que se trata de un grupo impulsivo.

La forma fue hasta burda, desde los cerros de Loreto y Guadalupe salió la orden para el dirigente estatal del PRD Eric Cotoñeto y para el regidor electo del PT, Zeferino Martínez Rodríguez, quienes infiltraron a grupos de choque con la gente de Morena.

Los grupos de choque comenzaron a insultar a los diputados; mientras la protesta de Morena se realizaba en forma pacífica, éstos ubicaron a los legisladores para encararlos —quienes de manera extraña no contaron con las medidas de seguridad para ingresar al recinto— como a Lauro Sánchez, Edgar Salomón o Héctor Alonso, quienes fueron agredidos; además, a las diputadas Denisse Ortiz Pérez y Ana María Jiménez se le faltó el respeto.

Las cosas fueron más allá, por la tarde comenzaron a arrojar huevos en contra de la gente que salía del recinto, tras la sesión, sin saber que todo fue parte de un montaje.

Aun cuando se culpe a la gente de Morena, éstos nunca agredieron, los reporteros de la fuente legislativa se percataron de que la manifestación se realizó sin aspavientos; los quejosos no provocaron, mucho menos incitaron la violencia, y esto se puede constatar si se revisan los videos de las cámaras de seguridad que hay en el primer cuadro de la ciudad.

El problema es que Morena es un peligro no sólo para los diputados, sino también para el Señor de los Cerros, ya que es el único partido que lo enfrenta; además, recordemos que está en pie la defensa legal en contra de la privatización del agua.

De ahí el interés por desprestigiar la queja de un grupo de la izquierda.

Eric Cotoñeto y Zeferino Martínez fueron los títeres utilizados para esta ocasión; sin embargo, ellos recordaron sus tiempos porriles. No es para menos, Morena les va a quitar reflectores y militantes en Puebla, ya que son unos agachados del sistema.