Iluminación de Puebla dejó calles en penumbras

Enrique Núñez/Contracara/Intolerancia
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Una vez más el morenovallismo presume obras de relumbrón y ornato, así como sucedió con la tan cacareada rueda de la fortuna, el malogrado teleférico en la zona de monumentos, cómo olvidar el dispendio que hicieron para conmemorar el 150 aniversario de la Batalla de Puebla, claro, sin dejar de lado el desfile VIP en donde se abofeteó una tradición y se relegó a los poblanos.

En estos últimos dos años hemos sido testigos de auténticas proyectos inservibles y que han ocasionado un auténtico dolor de cabeza para quienes vivimos en el estado. Para muestra dos ejemplos: el puente Carlos Camacho en el bulevar Valsequillo y el metrobús, una auténtica vacilada.

Con el arribo de la temporada navideña, el Señor de los Cerros no se cansó de promocionar, ya sea en las redes sociales, estaciones de radio y televisoras, la espectacular iluminación de la ciudad de Puebla, la cual tuvo una inversión de 13 millones de pesos.

Cierto, el nuevo gancho impresiona y atrae turismo; sin embargo, es un acto meramente populista para atraer los reflectores, pero esto dista mucho de la realidad que vivimos miles de poblanos y qué mejor ejemplo que el reportaje de Mario Martell y de los fotoperiodistas Mireya Novo y Christopher Damián que hoy se publica en Intolerancia Diario.

Las imágenes muestran una Puebla de claroscuros y cómo se pretende maquillar con obras de relumbrón.

Incluso, nuestros reporteros se expusieron a la inseguridad que impera en estos municipios, ya que vecinos de San Pedro y San Andrés Cholula, además de Amozoc, se muestran preocupados por el aumento de asaltos en la zona, los cuales encuentran cobijo en la oscuridad de sus calles y avenidas.

No vayamos tan lejos: en pleno centro histórico hay calles en penumbra, como es el tramo de la 3 Poniente, entre la 16 de Septiembre y 5 Sur, o qué me dicen de la 11 Poniente, entre la 16 de Septiembre y la 11 Sur, o la 4 Poniente entre la 11 y la 9 Norte, sólo por citar algunos ejemplos.

La primera plana de Intolerancia Diario de este martes es demoledora y demuestra el verdadero rostro de Puebla.

¿Así o más contundente?

Meten orden en la Iglesia

La designación de los dos nuevos obispos auxiliares para Puebla representa la reestructuración que vive la Iglesia católica con el arribo de Víctor Sánchez

Es cierto, el nombre del sacerdote Felipe Pozos Lorenzini se manejaba por ser rector del Seminario Mayor Palafoxiano; sin embargo, el nombre de Tomás López pasó desapercibido, pero llama la atención su hoja de presentación.

El nuevo obispo auxiliar es abogado titulado por la Universidad Autónoma de Puebla y posteriormente ingresó al Seminario, estudió Derecho Canónico en Roma y es el encargado de estudiar los casos legales en la arquidiócesis.

Se dice que fue él quien desde la llegada del arzobispo en 2009 lo apoyó para poner orden entre los sacerdotes; uno de los casos que al parecer tuvo en sus manos fue el de los curas que tenían hijos y les fue ordenado que dejaran el ministerio.

Así, el obispo Tomás López contará con un mayor poder en la toma de decisiones en la arquidiócesis y cuidadito con aquellas ovejas que pretendan salir del redil.

Montero, un periodista apasionado

Un merecidísimo homenaje recibió de parte del Congreso del estado Don Enrique Montero Ponce, el decano del periodismo en Puebla.

Fiel su estilo, Don Enrique dio cátedra de su buena prosa y acuñó una frase que bien puede definir su larga carrera: “El periodismo es la profesión más apasionante”.

Al oír sus palabras me vinieron a la mente varios recuerdos, tantas anécdotas que necesitaría de varias columnas para compartirlas con ustedes.

Ya habrá tiempo para la nostalgia. No me queda más que sumarme al tsunami de felicitaciones.

¡Enhorabuena, Don Enrique!