Servicio del transporte público continúa en picada
A tres semanas del fatídico accidente de la ruta Bicentenario, la forma de operar del “zar” del transporte quedó al desnudo. El pasado lunes fuimos testigos de otro choque brutal entre dos rutas Puebla-Amozoc, en donde desafortunadamente una persona perdió la vida, sin que haya una sanción enérgica, como en el primer caso.
El pretexto de Carlos Zurita fue sencillo, el accidente ocurrió en un tramo federal. Este argumento le sirvió para escudarse; sin embargo, conforme pasan los casos, el “zar” del transporte se aprieta más la soga al cuello.
Por la misma naturaleza del transporte público, los accidentes son algo común en nuestras vialidades. Pero, ¿qué pasaría si el accidente ocurre en alguna carretera estatal?, ¿cómo reaccionará el flamante subsecretario, cuál será el argumento? ¿Sancionará con la misma vara o justificará a los concesionarios?
Nos queda claro que la sanción a la ruta Bicentenario fue el pretexto para aprovecharse de la desgracia y por ende beneficiar a los miembros de la “mafia” del transporte. Tras el incidente, el servicio no mejoró, las quejas continúan y las unidades están en pésimo estado, tal y como lo documentó Intolerancia Diario en sus páginas
Para sostener el argumento, retomo la columna del jueves de 3 octubre.
Veamos.
De calenturas y cosas peores
La tarde de ayer, un grave accidente de un autobús de la ruta Bicentenario conmocionó a la ciudad por las impactantes escenas que circularon en las redes sociales.
Un par de horas después de que se volteó en el Periférico esta unidad, la Secretaría de Transportes anunció que se revocaba la concesión de la ruta Bicentenario.
Más allá de la imprudencia del chofer de esta unidad, no se puede creer que tomen decisiones sobre las rodillas por la calentura del momento.
Imagínense que todas las autoridades tomaran ese tipo de acciones.
En esa misma lógica, la ST deberá revocar las concesiones de todas las rutas en donde se vean involucradas sus unidades en accidentes como el de ayer.
No los quiero espantar, pero si aplican esa misma medida, en cuestión de un mes nos vamos a quedar sin transporte en Puebla, incluido el metrobús.
Si se midiera con esa misma vara no existiría ni el ado ni el Estrella Roja, porque sus accidentes forman parte del riesgo del transporte público.
Si así fuera, hasta las aerolíneas desaparecerían porque nadie está a salvo de un accidente.
Suspender rutas o unidades debe ser parte de un estudio de fondo, en donde la st debe considerar innumerables factores que generan accidentes y servicios deficientes.
Y si había elementos anteriores para revocar la concesión, ¿por qué esperaron hasta que sucediera un accidente como el de ayer?
De lo contrario, no se pueden tomar decisiones por mera calentura. Y este exabrupto tiene los rasgos del mandadamás estatal.
Hasta aquí la obligada cita.
Por lo visto, los argumentos se le acaban a Carlos Zurita; el “zar” del transporte está sentando sobre un barril de pólvora. Y el servicio del transporte público continúa en picada.
Bajo advertencia no hay engaño.
Que conste que se los dije.
