Se mueven las piezas para dirigir al PAN estatal
En mayo de 2011, cuando apenas habían transcurrido los primeros 100 días de su gobierno, Rafael Moreno Valle fue puntual en los términos de la relación que pretendía establecer con el PAN, partido al que había llegado cinco años atrás después de sostener una breve pero intensa militancia en el PRI.
Esa ocasión, en una entrevista que le hizo EL SOL DE PUEBLA, el casi recién estrenado mandatario reconoció de manera pública que esperaba un partido blanquiazul alineado con él y con su gobierno, lo que incluía, por supuesto, a los miembros de la dirigencia.
"¿Pretende influir Moreno Valle en la integración del nuevo consejo estatal del PAN, que será renovado el mes que entra?", preguntó aquella vez el reportero.
"Yo espero tener un consejo estatal que sea afín al gobierno, porque deben entender todos los panistas que el buen desempeño del gobierno pues va a fortalecer al PAN, y que un mal desempeño del gobierno sin duda debilitaría al PAN y a los partidos que apoyaron la coalición", respondió el gobernador.
"Entonces", agregó, "creo que en ese sentido siempre debemos estar alineados (gobernador y partido) para que le vaya bien al gobierno y le vaya bien al gobernador, porque si le va bien al gobierno y al gobernador nos va bien a todos los poblanos".
A partir de ahí se sucedieron acontecimientos que fueron cumpliendo a cabalidad el objetivo de Moreno Valle.
Con un peculiar estilo, el mandatario fue apoderándose de los espacios de control partidista para alinearlos a sus intereses, como expuso en aquella entrevista.
En junio de 2011, con todo pesar para los panistas ultraconservadores, se hizo de la mayoría de las 106 posiciones del Consejo Estatal y 18 meses después logró la salida de Juan Carlos Mondragón de la presidencia del partido, un custodio de los intereses políticos del Yunque que le representaba un obstáculo permanente.
La llegada de Rafael Micalco Méndez, en diciembre de 2012, concretó el cantado asalto al Comité Directivo Estatal.
En breve, eso mismo ocurrirá con el Comité Municipal de Puebla, todavía un bastión del panismo tradicional que no pasaba por la aduana morenovallista debido a la vigencia del periodo del actual presidente: Gerardo Maldonado Balvanera.
Noviembre es la fecha marcada para el relevo en la dirigencia municipal, y por tanto, el plazo establecido por el morenovallismo para asumir su control.
Maldonado está en posibilidades estatutarias de reelegirse si así lo desea, y sí lo desea, pero no sucederá.
Eso significa que el Comité Directivo Municipal del PAN tendrá una cara nueva a finales de año, la de un personaje que no podrá llegar sin la venia del gobernador.
Cuentan que Moreno Valle elegirá al sucesor de Gerardo Maldonado con o sin el consentimiento de la ultraderecha.
Se dice que el inquilino de Casa Puebla intentará negociar la designación de su carta, que no necesariamente deberá ser ajena al Yunque, pero que si encuentra resistencias y golpes bajos por parte del panismo tradicional, entonces abandonará las pláticas para imponerse en una convención.
Así es.
El mandatario recurrirá a una elección si así lo juzga necesario, y está seguro de ganar.
La ultraderecha, que tiene en el edil Eduardo Rivera Pérez a su principal representante, no debe esperar la entrega del comité municipal como parte de los acuerdos previos a la contienda electoral del 7 de julio.
Para el jefe político del partido, que no es otro que Moreno Valle, tres diputaciones locales (las de Pablo Montiel Solana, Francisco Rodríguez Álvarez y Pablo Rodríguez Regordosa) y un buen número de regidurías en la planilla de José Antonio Gali Fayad fueron suficientes para pagar la cuota.
Quien del lado del Yunque quiera definir presidente partidista se llevará una profunda decepción.
Y eso incluye al diputado local Rafael von Raesfeld Porras.
Relea estas líneas:
"Siempre debemos estar alineados (gobernador y partido) para que le vaya bien al gobierno y le vaya bien al gobernador".
Twitter: @jorgerdz
