Sembrar candidatos morenovallistas en el PRI, técnica para 2015

Jorge Rodríguez C./A Puerta Cerrada/El Sol de Puebla
El ex gobernador de Colima afirma que el PRI será el gran ganador de la próxima elección de diputados federales en Puebla

Ahora que Fernando Moreno Peña, (aún) delegado del CEN del PRI, se muestra tan confiado en recuperar parte de la dignidad tricolor para los comicios federales del 2015, habría que advertirle acerca del plan que ya se maquila desde alguno de los cuartos de guerra del morenovallismo con miras a esa competencia.

El ex gobernador de Colima afirma, en público y en privado, que el PRI será el gran ganador de la próxima elección de diputados federales en Puebla debido a la necesidad del presidente Enrique Peña Nieto por hacerse de una cámara de diputados afín a sus intereses, en primer lugar, y a que los órganos electorales que comandarán esos comicios escapan al control del gobernador Rafael Moreno Valle, en segundo.

Moreno Peña puede tener razón.

De hecho, es previsible que el PRI salga victorioso en esos comicios.

No obstante, en el partido de César Camacho Quiroz, de Ivonne Ortega Pacheco y de Moreno Peña no deben ser ajenos a las circunstancias que podrían envolver ese resultado.

Si lo hacen, pasarán como inocentes, y una vez más volverán a equivocarse.

Se comenta, sí, ya desde ahora, a poco menos de dos años de distancia, que el mandatario estatal no irá a la contienda con el ánimo de obtener una amplia mayoría de triunfos como lo hizo en las locales de este año, pero no porque no vaya a estar en condiciones de ganar, sino porque respetará ese objetivo presidencial de pintar de verde, blanco y rojo las curules de la Cámara Baja en el Congreso de la Unión.

Oponerse a una misión electoral de esas características dinamitaría la buena relación que Moreno Valle ha procurado con el Presidente, y que de seguro, por aquéllas fechas, continuará como un tema prioritario en su agenda.

Lo interesante viene enseguida.

Algunos de los operadores políticos que se precian de ser influyentes en el actuar del gobernador han comenzado a delinear una estrategia que llevará como tarea "sembrar" candidatos morenovallistas en el PRI.

En efecto.

De lo que se trata es de influir desde los procesos internos de selección de abanderados en el tricolor para asegurarse de que, los ganadores, sean personajes afines al mandatario local.

La idea no es descabellada.

Ahora mismo hay diputados federales en funciones que portan la camiseta del PRI, pero que debajo de ella, en el pecho, tienen grabadas otras letras iniciales: la "R", la "M" y la "V", en ese orden.

Usted sabe bien quiénes son.

Por otra parte, en el PAN no habría resistencia.

Sacrificar una elección federal para conservar los espacios ganados en las locales del 2016, y posteriormente en las del 2018, sería comprensible para los dirigentes formales e informales del blanquiazul.

Panistas nacionales y estatales entenderían el fondo de la estrategia y asumirían el desempeño numérico del 2015.

Por ahí no habría problema para concretar la ambiciosa sugerencia, que, le repito, se cocina ya en un "war room" de la ciudad.

En caso de prosperar, el PRI de Puebla estaría mandando a la cámara de diputados legisladores de doble ascendencia política, en el mejor de los casos.

Se sabe que Moreno Peña está cerca de terminar su encargo como delegado especial del CEN en el estado.

Eso significa que no andará por acá cuando llegue el plazo para definir los 15 ó 16 candidatos que competirán por una diputación federal.

Aun así, podría agregar un documento anexo a su amplio informe sobre los "traidores" que advierta de situaciones de riesgo, reales, para la elección del 2015.

Le haría un gran favor a su partido.

Y lo motivaría a preparar por anticipado estrategias futuras.

Justo como hacen los rivales de enfrente, aquellos que le metieron una tunda sin misericordia el 7 de julio.

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