Ambulantes, se adueñan de accesos a hospitales

Carolina Vega/El Sol de Puebla

Los accesos a los principales hospitales públicos de la capital poblana están invadidos por vendedores ambulantes que buscan ganar dinero comerciando con pacientes, familiares y trabajadores sanitarios. "No hay apenas espacio para que la gente pueda pasar, se sienten dueños de la calle", se quejó Dolores, quien administra un comercio formal en las inmediaciones del Hospital General San Alejandro.


Los tropiezos de los pacientes con las lonas de los puestos, el ruido de las ventas, los golpes a los comercios por parte de los coches o una mayor lentitud en el tráfico son las consecuencias más comunes de la falta de espacio en las calles que afecta por igual a peatones y automóviles. Sin embargo, no son las únicas. El robo de los cables de luz municipal por parte de algunos comerciantes ambulantes ha ocasionado problemas con los pacientes y familiares. "Los cables están por toda la calle ya que quieren tener luz todo el día y la gente se tropieza", informó Dolores, quien prefiere no dar su apellido por miedo a represalias de los vendedores ambulantes y que, según afirmó, ya interpuso varias quejas a la Comisión Federal de Electricidad (CFE). "Hace una semana un niño tropezó y se electrocutó, aunque, gracias a Dios, no le pasó nada".

Esta falta de espacio muchas veces ocasiona conflictos entre los propios vendedores ambulantes quienes se pelean con frecuencia para asegurar el lugar más cercano a las entradas de los hospitales y, con ello, la posibilidad de hacer mejores ventas. "Se escuchan los gritos y las discusiones desde aquí", afirmó Antonio Romero desde el comercio formal de revistas del que es dueño. Dicho negocio está situado a pocos metros de una fila de más de 20 puestos ambulantes que se disputan los clientes en los alrededores del Hospital del Sur.

Quizá por estas complicaciones muchas veces las autoridades municipales optan por no permitir la venta ambulante en las inmediaciones de algunos centros sanitarios. Es el caso del Hospital San José, situado en el Centro Histórico de la ciudad, donde desde las 10 de la mañana se prohíbe el acceso en las calles anexas de comercios ambulantes. Sin embargo, como indicó Flor, trabajadora de una tienda formal de cemitas situada frente al hospital "a pesar de que los echan y les ponen multas a veces -los vendedores ambulantes- vuelven".

La comida es el producto más vendido

Los tacos, cemitas o jugos son los productos que más se venden en los alrededores de los centros de salud, siendo también los más vulnerables a la falta de higiene propia de calles transitadas. "Siempre como aquí y no he tenido ningún problema aunque quizá falte mejores condiciones, una mayor higiene", reclamó Blas Campos Hernández, que aprovecha para comprar comida en los puestos ambulantes cuando viene al Hospital de La Margarita para visitar a un familiar ingresado. "Hay algunos que son más amables que otros", añadió "Muchas veces te hablan mal si no tienes cambio". A la venta de comida, de un tiempo a esta parte, están sumándose otros negocios dedicados al comercio de productos más específicos como toallas higiénicas, jabones, pañales o, incluso, ropa de bebé. 

El precio de los productos ofrecidos por la venta ambulante suele ser algo más caro que en otras partes de la ciudad. "La bolsa de cacahuates me ha costado 10 pesos y en la zona del centro histórico suelo comprarla por cinco", explicó Carlos Torres, quien aprovechó la visita a su madre ingresada en el Hospital General de la Zona Norte para comprar frutos secos a una mujer situada en la entrada del hospital. 

Las ganancias derivadas de este tipo de la venta ambulante en las inmediaciones de los hospitales son muy variables, según informó el vendedor de hamburguesas en un comercio situado a las afueras del Hospital de la Zona Norte, Emmanuelle Campo. "Podemos ganar entre 600 y 900 pesos por turno, y hacemos dos turnos de cinco horas al día", explicó.

Los vendedores se defienden

Los vendedores ambulantes alegaron que su situación es totalmente legal y no ocasionan algún perjuicio a la ciudadanía. "Tenemos todos los papeles en regla y estamos autorizados para estar aquí por el ayuntamiento al que pagamos un impuesto", explicó Alejandro García, dueño de un comercio de tacos y cemitas en la entrada del Hospital General de la Zona Norte. "Además Sanidad viene cada poco y por sorpresa a hacernos inspecciones". García afirmó también que no se suelen producir problemas entre los propios comerciantes ya que se llevan todos "de maravilla". "Estamos bien organizados y hay mucha comunicación", añadió.

Los vendedores ambulantes se ven muchas veces beneficiados por la falta de comercios formales en el interior de los hospitales o en los alrededores. "Consumimos aquí porque no hay otra cosa", explicó Yasmine, médico del Hospital General de la Zona Norte. "Estaría muy bien que el hospital pusiera un local propio pero no hay dinero".

 

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