Sin el respaldo de la izquierda, el PAN podría tropezar
Pasada la elección intermedia de 2013, el Señor de los Cerros deberá entrar en una etapa de reflexión, de cara a lo que serán las tres próximas elecciones.
Si bien es cierto que los resultados en Puebla le favorecieron de manera contundente a Rafael Moreno Valle, hay que decir que en números se puede observar una fuerte dependencia del poder de las coaliciones multipartidistas, ya que sin esas complicidades políticas los triunfos hubieran sido mucho más cerrados y en algunos casos adversos.
De entrada, la coalición 5 de mayo (PRI-PVEM) obtuvo casi 810 mil votos, contra 850 mil de Puebla Unida, lo cual revela que una separación ente el PAN y el PRD le puede complicar seriamente una elección a Moreno Valle.
Sin duda, ese será el punto más crítico para el gobernador poblano, ya que no podrá contar con las alianzas multicolores debido a que en las elecciones federales tanto el Partido de la Revolución Democrática como Acción Nacional no harán alianzas.
En esa lógica, es predecible un tropiezo electoral del gobernador, quien no tendrá más cartas credenciales que la del Partido Acción Nacional, sin el respaldo de las fuerzas de izquierda, las que para bien o para mal han representado la diferencia con el PRI.
La de 2016, la última mega alianza
Desde ahora, el Señor de los Cerros debe valorar que su última mega alianza la verá en la elección de 2016, donde la única posición en juego será la minigubernatura de un año ocho meses.
Antes de eso, en 2015 los candidatos a las diputaciones por el PAN deberán enfrentar una elección sin las complicidades del resto de los partidos, los cuales han inclinado a favor de las alianzas los resultados electorales.
Sin el poder de las mega coaliciones, el PAN se apostará en el poder del gobernador Moreno Valle para lograr ganar la mayoría de las 15 diputaciones federales que estarán en juego en Puebla.
A diferencia de 2015, el gobernador volverá a la probada fórmula de las mega coaliciones para proyectar a su candidato a minigobernador, quien le garantizará total sumisión, para planchar y soportar financieramente su “proyecto” presidencial.
No se necesita ser pitoniso para entender que la “libertad” que le dieron al gobernador para operar su elección intermedia será cobrada en la próxima elección federal.
Es evidente que en la nueva realidad política nacional cada elección depende más de las circunstancias que de todas las alucinaciones políticas que suelen hacer todos los sesudos analistas.
Ya lo verán.
