Evalúan si Enrique Agüera debe dirigir el PRI poblano
Una idea para algunos descabellada empieza a cobrar fuerza al interior de algunos grupos priistas. Evaluar a Enrique Agüera Ibáñez para suceder a Pablo Fernández del Campo al frente de la dirigencia estatal del PRI.
A las voces que empiezan a pedir la cabeza de Fernández del Campo, se unirán en días próximos priistas de peso.
Tal es el caso de grupos ligados al poderoso subsecretario de Desarrollo Social, Juan Carlos Lastiri Quiroz, al director del Registro Nacional de Población (Renapo), Alejandro Armenta Mier y a delegados federales como Nancy de la Sierra o Juan Manuel Vega Rayet, entre otros.
Los mismos que se mantuvieron ajenos a la contienda electoral sin apoyar -directamente- a los candidatos de la coalición 5 de Mayo, piden ahora una limpia completa al interior de los mandos locales del tricolor.
No solamente se habla de las dirigencias estatal y municipales, sino también terminar con simulaciones hechas por algunos legisladores federales y líderes sindicales, como Leobardo Soto Martínez, a quien se le liga directamente como un operador del morenovallismo por los favores recibidos como por ejemplo, la construcción de la planta de Audi.
Si bien el candidato fallido a la alcaldía de Puebla nunca se deslindó públicamente del ex gobernador Mario Marín Torres, lo observan como el personaje perfecto.
Además del trascendido revelado por el periodista Rodolfo Ruiz en su columna La Corte de los Milagros, de ubicar al ex rector de la BUAP como una de las posibilidades de llegar como delegado del IMSS, su suma que pudiera también ser nominado como delegado de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Sin embargo, el grupo compacto de priistas encabezados por Lastiri Quiroz y Armenta Mier, no ven con malos ojos que Agüera Ibáñez encabece los destinos del priismo en el estado.
Para algunos su falta de experiencia política y sobre todo de conocimiento de las estructuras del partido, serían una desventaja.
Pero al empezar el PRI de casi cero, Enrique Agüera Ibáñez sería el personaje perfecto para aglutinar a la militancia, acercar a los cuadros partidistas y comenzar con el proceso de reconstrucción.
Trascendió que la visita ayer en Puebla de Ivonne Ortega, Secretaria General del CEN del PRI, no solamente fue para analizar la debacle del tricolor en las elecciones del 7 de julio, sino también observar el estado de ánimo del derrotado contendiente a la alcaldía de Puebla.
Obviamente la potencial llegada de Agüera Ibáñez no resulta para nada conveniente a los intereses de personajes como la senadora Blanca Alcalá Ruiz o Jorge Estefan Chidiac, director de BANSEFI, o del mismo diputado federal, Enrique Doger Guerrero.
La pregunta es conocer si Agüera tiene interés de seguir en la política o buscar una cartera en el gobierno federal, sea como delegado o en una dirección, o enfocarse nuevamente en la educación superior a través de una posición en la ANUIES.
Lo cierto es que la limpia en el PRI va en serio y las horas de Pablo Fernández del Campo, Pablito, como algunos lo conocen, están más que contadas para salir por la puerta de atrás de las oficinas de la dirigencia estatal del PRI.
Las peticiones de su salida serán más constantes en los siguientes días y una vez concluido el proceso electoral, entonces rodará su cabeza del cargo.
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Considerado como uno de los priistas que solamente busca su interés antes que el de sus agremiados, Leobardo Soto Martínez, líder -eterno- de la CTM, ex diputado federal del PRI e integrante de la próxima legislatura local, sigue dando que hablar.
Cuentan que su más reciente gracia, para seguir llenando sus bolsillos, radicó en cobrar 500 pesos por cada una de las dos calcomanías del logotipo cetemista que deben llevar 2 mil unidades de volteo.
Ante la demanda de vehículos pesados para avanzar rápidamente en los trabajos de construcción de la planta de Audi en el municipio de San José Chiapa, tuvo que recurrir a solicitar apoyo de otras organizaciones ajenas a la CTM.
Los 2 mil que aceptaron consideraron como un buen gesto el llamado de Soto Martínez.
Pero se llevaron la sorpresa al conocer que a fuerza los camiones de volteo, debieron pegar a manera de identificación calcomanías del grupo cetemista.
Lo grave del asunto es que los 2 mil adhesivos se debieron comprar con Leobardo Soto por la fabulosa cantidad de 500 pesos cada uno, pese a que su valor real no rebasa los 100 pesos.
Es decir, Leobardo Soto cobró la nada despreciable cantidad de un millón de pesos.
Los que estaban en desacuerdo recibieron la noticia que entonces se olvidaran de prestar sus servicios.
Los problemas generados por el próximo diputado local no son nuevos. También se le señala de adueñarse una cuota por contratos conseguidos bajo el argumento de fungir como gestor ante el Gobierno del Estado y ante directivos de Audi.
Los inconformes están próximos a revelar los atropellos y exponerlos en la primera oportunidad ante el mandatario Rafael Moreno Valle Rosas.
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@Marcomironc
