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Las políticas federales antiinmigrantes en EE.UU 2016-2019

Laura Carreto Tirado
September 18, 2019 10:54:15 AM
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Redujo al mínimo las admisiones de refugiados, el programa creado en 1980

La administración Trump desde sus inicios tuvo como objetivo prohibirles la entrada y los servicios a los inmigrantes, aunque su discurso fue en contra de los mexicanos “llamándolos criminales y violadores” en realidad al comienzo de su mandato les negó la entrada a los ciudadanos de ocho países, la mayoría musulmanes.

Las ideas tan estructuradas respecto a la política migratoria han incluido la cancelación del programa DACA (Acción Diferida) que contempla la estancia los jóvenes indocumentados (conocidos como “dreamers”: soñadores) que entraron a Estados Unidos siendo niños y que consideran a este país como suyo; este acuerdo fue aprobado en la administración de Barack Obama, como condición de que estos estuviesen estudiando o trabajando, además de no haber tenido antecedentes penales. Afortunadamente en enero de 2018 cuatro meses después de haber cancelado el programa, una corte federal de California revirtió la decisión, esto hubiera significado la expulsión de aproximadamente 700 mil jóvenes. El programa aún está en la cuerda floja, pues el 12 de noviembre de este año se peleará la batalla final para que los abogados que defiendan el programa y personas en representación del gobierno federal, expongan sus argumentos en contra en una Corte Suprema. La cancelación de este programa sería un error pues se trata de jóvenes que se sienten estadunidenses y que se han nutrido también de su sistema educativo, expulsarlos del país es alejarlos de su familia de su cultura, de su entorno.

Redujo al mínimo las admisiones de refugiados, el programa creado en 1980, presentó su nivel más bajo desde que este fuera creado. Incluso quería terminar la Protección Temporal para los ciudadanos de Haití, El Salvador, Nicaragua y Sudán, lo cual no fue posible gracias a un juez, que lo extendió hasta febrero de 2020. Esto no incluyó a los ciudadanos de Honduras y Nepal por lo cual se presentó una demanda.

La mayoría de las solicitudes de asilo provienen de los centroamericanos, a quienes se les exigen condiciones burocráticas exageradas para frenarles la entrada, incluyendo una cuota monetaria, pues según el presidente Trump “la crisis de asilo” ha sido plagada de “abusos desenfrenados” (USA today, 2019). “Permitir la entrada de los migrantes sería violatorio para la seguridad nacional y para la soberanía”. Cabe destacar que la mayoría de las solicitudes, 80% o más son rechazadas.

El derecho internacional exige a los países en la “Declaración Internacional de los Derechos Humanos” (1948) que estos acepten dentro de una calidad migratoria especial a aquellas personas que huyen de sus países por motivos políticos, sexuales, religiosos, de manera general situaciones de persecución. Los inmigrantes son todos iguales para el gobierno actual de Estados Unidos, no hay ninguna consideración especial para aquellos que corren peligro en su tierra; inclusive le ha exigido a México que resguarde a los solicitantes de asilo, mientras esperan respuesta de su trámite; territorio donde también hay muchos peligros y donde quedan a la indefensión.

También se implementó el programa “Tolerancia Cero” el cual separó a los padres sus hijos durante su ingreso ilegal a los Estados Unidos, esto a pesar de la orden de un juez de no hacerlo; para esto incluyó la creación de centros de detención especiales para niños, donde han permanecido por semanas lejos de sus padres, hacinados y sin las condiciones de cuidado adecuadas; ante esto han existido muestras de inconformidad por parte de varias organizaciones no gubernamentales, abogados y médicos quienes se han manifestado en contra de estas medidas al ser violatorias de los derechos humanos, pues según “La “Convención sobre los derechos del niño”, los infantes siempre deben estar al lado de sus progenitores o familiares. El gobierno de este país les ha quitado la custodia de los niños a sus padres, por lo cual muchos aún se encuentran luchando por recuperarlos con la ayuda de ONG´s especializadas.

Las redadas impulsadas por Trump, no han sido de gran alcance como él esperaba, pero si han logrado sembrar paranoia entre los migrantes. El aviso anticipado a principios del mes de julio tuvo consecuencia que muchos pudieron resguardarse en otros lugares lejos de sus casas, e inclusive quince iglesias de Houston ofrecieron refugio ante esta medida. Finalmente, esta redada realizada el 14 de julio, no tuvo mayores consecuencias, más que la detención de 35 personas de 2000 que se tenían contempladas. La que si resultó masiva fue la hecha en Mississippi, donde se detuvieron 680 trabajadores de siete plantas procesadoras de distintas localidades, fue la mayor redada de la última década.

Otra de las medidas que propuso el presidente fue la continuación del muro fronterizo, el cual no ha sido posible por lo costoso de la obra, pero también por la oposición demócrata. Actualmente se reemplazan 44 millas de cercas existentes, en la zona de Arizona.

Como pudimos ver en el caso de DACA y el muro fronterizo, no todos los planes del presidente han resultado como el esperaba. Sin embargo, estas prácticas políticas impulsadas por el mandatario han tenido como consecuencia la hostilidad hacia los migrantes y el crecimiento de reacciones xenófobas y discriminatorias en Estados Unidos, como el violento ataque en El Paso, Texas donde el atacante expresó que su objetivo era “matar tantos mexicanos como fuera posible” (BBC, 2019). Si ya los problemas mundiales son complejos, no debería de haber ningún espacio para los discursos de odio y discriminación, las leyes migratorias deberían cuidar de los derechos humanos y ser más flexibles sobre todo en casos de asilo, etiquetar a los inmigrantes es condenarlos a la muerte y a la injusticia.