¿Rusia perdió?

  • Héctor Olmedo
El gran pecado de las potencias es la soberbia y la extrema confianza que depositan en su ejército

La retirada de las tropas rusas y la reducción de los planes de Rusia en Ucrania, ponen sobre la mesa el debate sobre el futuro de la guerra emprendida por Putin, y su capacidad como estratega militar.

Es necesario recordar que esta guerra comenzó el 24 de febrero, y que, al día de hoy al escribir esta reflexión, se cumplen 38 días de invasión, que comienzan a pesar sobre aquéllos que decían que Rusia tomaría Kiev en tres o cuatro días como máximo. Y es que el gran pecado de las potencias es precisamente la soberbia y la extrema confianza que depositan en su ejército.

Demostraciones históricas hay muchas. La guerra de Estados Unidos en Vietnam, que culminó con una vergonzosa retirada; el ejército británico en 1919 ante Afganistán que terminó por retirarse ante su complicado avance; o en épocas más recientes, la salida de Estados Unidos del mismo país.

La superioridad en armamento y el número de soldados se convierten en factores relativos, que quedan superados, en muchas ocasiones por el conocimiento del terreno, la entereza de los pobladores, y el desgano moral o falta ideológica de los propios invasores.

No hay que dejar de lado que, en esta guerra, los medios de comunicación han jugado un papel importante, lo que crea ciertas confusiones sobre la realidad de esta invasión, sin embargo, no puede negarse que los cambios en los planes del Kremlin adelantan que las condiciones no le son nada favorables a Putin, quien, en una retórica bastante debatible, busca justificar su posible derrota, bajo el argumento de que sus planes se están cumpliendo en tiempo y forma.

Sí bien, es muy temprano adelantar que Rusia haya perdido esta guerra, lo cierto es que probablemente el costo político y económico de esta decisión, vaya por encima de la obtención de dos territorios en Ucrania. Los bloqueos económicos, la tibieza de su gran salvador China y la pérdida de influencia en Occidente, colocan nuevamente a este último bloque al frente de la gobernanza global.

Para muchos, Putin pasó de ser un gran líder e impulsor de un cambio en la gobernanza global a un criminal de guerra, que perdió la cordura, e inundado en un mar de ambición, perdió la oportunidad histórica de trascender.

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Héctor Olmedo

Administrador Público y Politólogo, egresado del Diplomado en Derecho Electoral por el Tribunal Electoral, investigador y estudiante del posgrado en Ciencia Política en la BUAP