Escribir en la Covidianidad

  • María José Hernández Soto
Es la resistencia para plasmar emociones y vivencias que la pandemia quitó

Vivimos una época de cambio, estamos en un momento para detenernos a pensar que somos testigos de una ruptura, en términos de polarización mediática y política. Estamos viviendo un momento único en todos los sentidos. La escritura en la covidianidad se ha convertido en un elemento de resistencia para diseminar y plasmar emociones y vivencias que la pandemia y la contingencia nos ha despojado.

Un ejemplo de ello, es el espacio que se brinda en las redes sociales para permitir conectarnos desde varias regiones internacionales. En noviembre del 2020, decidí abrir un taller de escritura creativa como intercambio dialógico con personas interesadas en la escritura terapéutica y catártica. Por ello, me gustaría compartir algunos de los textos como resultado de este taller, basado principalmente en el “microcuento” y que simbolizan las emociones y vivencias de estos participantes.

El reencuentro que tanto anheló

Autor: Nelly Rondón / Chile

“Ella, con la felicidad que la caracterizaba, tomó sus maletas y se marchó. A lo lejos solo se veía su silueta. La lluvia, el movimiento acelerado de las personas y la angustia de dar con el paradero de él, la hicieron perder el control. Fue ahí, justo en la estación del metro donde se dio cuenta que extravió su monedero. ¡Es que nadie se imagina lo convulsa que puede ser la capital! Cabizbaja otras 8 horas caminó. Sí, allí estaba, tal cual lo imaginó. El monedero otra vez su ánimo levantó. ¿Y la dirección allí encontró? Es que el no saber de su hijo, causa un enorme dolor”.

Talic y el gato blanco

Autor: Estefanía Contreras / México

“Era una tarde hermosa, cuando corría aire entre cálido y fresco en su rostro, Talic, la pequeña de la familia, tenía los ojos de su madre y era la consentida de su padre. Venía mirando en la ventana del auto, las nubes que bailaban, una detrás de otra.

Poco a poco, venía cerrando sus ojos, cayendo en un sueño profundo, escuchando voces y algunos gritos; imaginando que sus hermanos venían peleando como de costumbre. En ese momento recordó un gato blanco, que vio cuando salía de su casa y se preguntaba, si algún día, le darían permiso tener uno de mascota.

Algo extraño en su sueño era que los gritos de sus hermanos, no cesaban. Entonces empezó a creer que su mamá los había regañado...pero no escuchaba la voz de sus padres. De pronto, al intentar abrir sus ojos poco a poco, se sintió confundida, pues a su alrededor todo era blanco, al parecer, se encontraba en un cuarto, tenía una manta blanca que la cubría de pies a cabeza y que evitaba el frío.

No pudo evitar reírse levemente, pensando que era otro sueño extraño, pero que se sentía tan real”.

El recóndito espejo

Autor: Katalina Arteaga / Chile

“De pronto, se había quedado solitaria y divisaba desde la extensa distancia el espejo de su longeva mansión, ya que le parecía el adorno más preciado de su hogar. De repente, se percibió que algo inusual e insólito estaba sucediendo, mientras más se aproximaba a estar frente al espejo, su reflejo se desplazaba de una manera totalmente distinta a la de ella, como si su alma se hubiese escabullido en una experiencia extracorporal u otro individuo estuviese apoderándose de aquel reflejo. Maddie estaba despavorida como para permanecer en un asaz de tiempo observándose...

No obstante, al cabo de unos minutos había olvidado todos los hechos; en su trance decide nuevamente volver a observar su reflejo en translación. Sin embargo, la situación cada vez resultaba más espeluznante, ya que esta vez atravesó dentro del insoldable espejo, en donde pasó a otra dimensión. El lugar al que llegó estaba lleno de tenebrosas sombras, escurridas por su entorno, que representaban el miedo que ella tenía almacenado en su cuerpo durante años. Una de las tantas se apodera e ingresa al cuerpo de Maddie, su reflejo ya no estaba, había desaparecido, por lo que ella pudo ver cómo sería el fallecimiento de cada uno de sus parientes durante el pasar del tiempo, pues dichas sombras presagiaban el futuro. Ellas eran “las almas de la muerte”. Tras los hechos acontecidos pretende huir de la dimensión a la que había llegado, al no lograr escapar escucha una voz a su alrededor, esta vez era su abuela fallecida viendo como Maddie se mantenía muerta en vida, en su estado de coma. Abre sus ojos y su abuela seguía observándola, fue demasiado el impacto que no lo logró sobrellevar, desconociendo completamente a qué mundo pertenecía o en qué espacio o dimensión se encontraba. Cierra sus ojos y su corazón se detiene para siempre.”

Sin duda, la escritura en la covidianidad es un elemento y disciplina tan medular, que a pesar de que estamos viviendo una revolución en todos los aspectos, siempre será eje de la humanidad.

 

 

La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.

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María José Hernández Soto