El nuevo show energético

  • Oscar Gómez Cruz
Gobierna la ideología, no el conocimiento

En el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto, se logró sacar la entonces conocida Reforma Energética, poniendo fin a años de monopolio del Estado mexicano, sobre la exploración, explotación, producción, refinación y venta de hidrocarburos. Aunque ya desde hace muchos años, empresas internacionales y del sector privado mexicano participaban activamente en todo el proceso, esta reforma "abrió" la posibilidad a empresas extranjeras, con reglas bien definidas para participar, ahora sí abiertamente, en la exploración y explotación en aguas profundas, dada la tecnología, el conocimiento y las inversiones que esto conlleva.

 

De igual manera, en el sector eléctrico, la Reforma Energética daba papeles de regulación a entes autónomos, como la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y al Centro Nacional de Control de Energía (CENACE); un organismo público descentralizado, cuyo objetivo es ejercer el control operativo del sistema eléctrico nacional, la operación del mercado eléctrico mayorista y garantizar imparcialidad en el acceso a la red nacional de transmisión y a las redes generales de distribución. 

 

Se estableció una estrategia para construir gasoductos a lo largo y ancho del país, y se invirtió mucho dinero en la reconversión de plantas de producción de energía eléctrica, para pasar del uso de combustóleo, altamente caro y contaminante, al uso de gas natural, que es más barato y limpio.

 

La reforma paralizó al sector en aquel entonces durante meses. En PEMEX y CFE se pararon contratos, pagos y decisiones, hasta no conocer los detalles que ésta contemplaba. Posterior a ella, siguió un periodo de caos organizacional en ambas empresas del Estado, por reformas completas a sus estructuras orgánicas, creación de áreas nuevas y decisiones tan cuestionables, como crear un área de PROCURA y ABASTO centralizada para todo PEMEX, bajo la lógica de obtener precios más bajos en las adquisiciones debido a economías de escala. 

 

En la realidad, solo se centralizó la corrupción ya existente, antes atomizada en las diferentes subsidiarias y se generó un retraso en el suministro de todo tipo de insumos.

 

En la CFE se puso un total énfasis en el uso de gas natural y en abrir las inversiones a particulares nacionales y extranjeros, para producirlo y "subirlo" a la red, al tiempo de invitar a empresas gigantes de todo el mundo, para invertir en parques eólicos, fotovoltaicos y todo tipo de infraestructura, para "migrar" lentamente, al uso de las llamadas energías limpias.

 

Al margen de la rampante corrupción conocida por todo mexicano que medianamente se informa, la estrategia era adecuada, en sintonía con lo que está pasando en todo el planeta, con sentido no solo ecológico y de negocio, sino también acorde con la lógica de evolución, incluso de la industria automotriz que cada vez invierte más en el desarrollo de autos híbridos o totalmente eléctricos por un lado, y por otro, en la reducción de costos de producción, dado que la industria se mueve esencialmente con electricidad y ésta es más barata si se usa gas.

 

Hoy la discusión en el Congreso federal, si así se puede llamar, da para atrás a todo lo avanzado. Se cancelaron las rondas petroleras, con las consecuentes señales que se mandan a los inversionistas internacionales; se cancelaron los contratos a empresas que han invertido miles de millones de dólares en la instalación de plantas de generación de energías limpias; y ahora, se "da preferencia" a la energía que produce e inyecta la CFE a la red, aunque sea más cara. 

 

Así como lo escucha. Sin importar que su costo de producción sea mayor, se pretende que "lleve mano" y además, se regresa al uso de combustóleo e incluso ¡al carbón!, para su producción. No se necesita ser experto en economía, políticas públicas, finanzas, petróleo o electricidad. No se necesita gran conocimiento técnico, para concluir que no es lo óptimo.

 

Gobierna la ideología, no el conocimiento. Y los que "la compran", aplauden, aunque paguen más en su recibo… o les cueste en subsidios que salen de sus impuestos.


 

Oscar Gómez Cruz

 

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Oscar Gómez Cruz

Maestro en Asuntos Internacionales de Negocios Universidad de Columbia. Maestro en Administración Pública INAP. Egresado de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard. Es presidente de 2TRES15