Regresión de 10 años en igualdad de género

  • Lucero Hernández
Es la realidad en la que nos encontramos a casi un año de la pandemia

¿Se imaginan años de lucha social para lograr pequeños avances en igualdad de género y participación laboral de las mujeres, y sólo en meses ver un retroceso de 10 años? Es la realidad en la que nos encontramos a casi un año de la pandemia.

El impacto por la crisis que ha generado la emergencia sanitaria, acompañada de las deficientes políticas públicas implementadas por los gobiernos, coloca a 118 millones de mujeres latinoamericanas en situación de pobreza, esto es 23 millones de mujeres más que en el año 2019.

Despedidas, trabajando en la informalidad, obligadas a renunciar por ser responsables del trabajo de cuidados en el hogar o con doble o triple carga de trabajo, esa es la situación que enfrentan las mujeres con la pandemia, una posición vulnerable y con amplia brecha de desigualdad.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) dio a conocer el «Informe Especial Covid-19 Nº9: La autonomía económica de las mujeres en la recuperación sostenible y con igualdad», el cual advierte el impacto negativo de la pandemia en las condiciones laborales de las mujeres en América Latina y el Caribe.

Estamos por llegar a un año de que la emergencia sanitaria fue decretada y el saldo es más que negativo para las mujeres. Su tasa de participación laboral se situó en 46 por ciento durante 2020, mientras que la de los hombres en 69 por ciento. Hablamos de una diferencia de 6 puntos porcentuales para las mujeres y de 4.6 para los hombres.

Si lo vemos desde el otro ángulo, la tasa de desocupación para las mujeres llegó al 12 por ciento en 2020. Esta cifra responde a que son ellas las que atienden las demandas de cuidados en sus hogares, lo que les impide retomar la búsqueda de empleo en unos casos, y en otros, verse obligadas a renunciar, o bien, optar por la informalidad.

Sabemos que quienes integran el sector médico están en la primera línea de la pandemia, y justo ahí encontramos a las mujeres como parte crucial de la primera línea de respuesta. Ellas representan 73.2 por ciento de las personas empleadas en el sector de la salud.

Condiciones de trabajo extremas y extensas jornadas laborales en un contexto en el que persiste la discriminación salarial: los ingresos laborales de las mujeres en el sector salud son 23.7% inferiores a los de los hombres.

En el informe, la CEPAL hace énfasis en el trabajo doméstico como uno de los sectores laborales con alta precarización y que emplea mayoritariamente a mujeres. Previo a la pandemia, había 13 millones de personas dedicadas a este trabajo, esta cifra cayó 33.2 por ciento al segundo trimestre de 2020 en México: más desempleo para ellas.

La situación está en que el escenario de igualdad de género se está desvaneciendo y las políticas implementadas por los gobiernos no están siendo efectivas. La desigualdad se agrava al paso que los contagios se intensifican.

Las medidas de recuperación económica y laboral no cuentan con un foco transversal de perspectiva de género, esto impide el reconocimiento y respeto de los derechos de las mujeres alcanzados en la última década y que hoy se han desvanecido.

Estamos por alcanzar un año de pandemia y el saldo es retroceso y mayor desigualdad de género. La exigencia y espera seguirá siendo la misma y no me refiero a la falta de acciones, porque existen, pero ¿están enfocadas a evitar la sobrecarga de trabajo y detener el mayor nivel de pobreza en mujeres?

* Periodista y Consultora en Medios Digitales. Correo:  lc.lucero.hg@gmail.com  | Twitter:  @Luz_HernandezG  | Instagram  @lucero_hernandezg

 

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